Especial tocadores vintage: espejito, espejito…

Karen Ayerve Karen Ayerve
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Ya sea porque hemos fichado uno muy vintage en el desván de casa o simplemente porque nos hemos enamorado de aquel mueble cuco en una feria de antigüedades, hoy nos hemos levantado con ganas de rescatar los muebles antiguos para decorar nuestro dormitorio. Y si existe uno que indudablemente merece la etiqueta de vintage, ese es el tocador. Un mueble que por historia, y mérito propio, se ha convertido desde sus orígenes en el mueble de la belleza por excelencia. Considerados verdaderas piezas de arte y símbolos del nivel social y económico de su propietario, hoy en día, su presencia en los dormitorios casi ha desaparecido. Y entonces llegas tú, una amante del encanto y de la nostalgia que desprende todo lo antiguo, dispuesta a rescatarlos.

Con o sin espejo de sobremesa, de faldas largas o más cortas… Pasa y elige el tocador más cuco de entre estas 10 propuestas que a nosotros ya nos han robado el corazón. Porque lo clásico, nunca muere.

Shabby pero elegante

Quizá lo que tienes en mente es hacerte con un tocador de aspecto algo shabby, pero con una pizca de la elegancia más moderna. Si es tu caso, has encontrado lo que buscabas. El diseño de la imagen mezcla lo mejor de la época pasada, con lo de la contemporánea. Para empezar, los espejos redondos han sido siempre símbolos de una decoración tradicional, y qué decir del candelabro que se ha colocado sobre uno de sus cajones, el contrapunto lo ponen las ruedas al final de cada pata, y el color lavanda que se ha elegido para su aspecto. Un trabajo bastante logrado del equipo de The Treasure Trove

Tocadores del siglo XXI

Dormitorios de estilo clásico de Erika Winters® Design
Erika Winters® Design

Contadero Decor, Mexico City 2011.

Erika Winters® Design

Un mueble tocador es un auténtico tesoro para los amantes del estilo vintage, y para cualquiera que sepa apreciar la magia y estilo de tal creación. En este diseño se puede intuir cierto halo de modernismo por las formas poco exageradas de las patas y remates, pero sobre todo por haberle añadido un estante extra en su parte inferior. El alma vintage se ha reservado para el asiento, a medio camino entre escabel y taburete, y cuya parte superior se ha combinado con el color de las cortinas. Todo un detalle, ¿verdad?

¿Quién es la más bonita?

Dormitorios de estilo rústico de Swiet
Swiet

Brocante Louis XV Quinze kaptafel

Swiet

Aunque su fama de muebles de lujo, por los objetos que llegaron a custodiar, se ha evaporado casi como su presencia en un dormitorio de pleno siglo XXI, hay algo que no ha cambiado desde su aparición: la elegancia y estilo que desprende cualquier tocador. Razones suficientes que hacen que merezca la pena recuperarlo. Hoy, además de ser un símbolo de feminidad, resultan muy prácticos para cuando el cuarto de baño se nos queda algo pequeño al organizar todos nuestros enseres de belleza y cuidado personal. 

Y si nunca antes te habías hecho con un tocador, es recomendable empezar con uno de diseño sencillo, así te aseguras de que encaje con el resto de la decoración. Para tal propósito el blanco inmaculado nunca falla.

¡Son esas pequeñas cosas… !

Los detalles siempre embellecen la delicadeza de cualquier tocador: desde los adornos que podamos colocar sobre la mesa, hasta el diseño de la silla o escabel. En este caso, el espejo redondo, al forma parte del tocador, y sin necesidad de tener que acomodarlo, queda perfectamente a la altura de nuestros ojos al sentarnos. ¡Algo imprescindible! Pero si no hemos previsto el rincón donde queremos a colocarlo, seguramente también se nos haya pasado por alto instalar un par de lámparas de pared, si este es el caso, lo mejor es colocarlo cerca de una fuente de luz natural, o hacernos con una lámpara de sobremesa. 

Los que lo abarcan todo

Este tocador perfectamente pudo haber sido el lugar donde Brigitte Bardot se acicalaba antes de cada actuación y en el que ahora tú despliegas tus artes como gurú de la belleza. Quizá su tamaño te obligue a buscar un hueco algo más grande en tu dormitorio (o fuera de él), aún así, valdrá la pena hacerte con este tocador perfecto para asegurarnos que todo, outfit y maquillaje, está en su sitio antes de salir de casa.

Innovando en el diseño

Dormitorios de estilo clásico de tatarintsevadesign
tatarintsevadesign

Спальня

tatarintsevadesign

Aunque tradicionalmente un tocador incluía una mesa con dos cajones y faldas largas, existe un variación con forma de escritorio, que sigue manteniendo el mismo halo vintage que tanto encanto trasmite. Ahora bien, aquí el protagonismo del diseño se lo lleva el espejo de pared gracias al marco acolchonado en violeta oscuro que aporta la nota de color, si bien también habrá quienes se enamoren del tapiz con el que se ha forrado la silla. En cualquier caso, tenemos delante un tocador pequeño y práctico, perfecto para cuando no andamos sobrados de espacio en nuestra habitación.

Aquí se guarda todo

A falta de un buen vestidor en el dormitorio, tenemos tocadores que hacen las veces de uno de ellos con espejos algo más grandes del tamaño común. Y si apostamos por los de colores llamativos, que sea dentro de espacios con poca recarga visual, para mantener una armonía con el resto del dormitorio. Otro punto a favor en el diseño de este tocador, es el tamaño de sus cajoneras, una herencia de las primeras cómodas y que nos permite almacenar dentro algo más que los enseres de belleza.

Lo vintage lleva color

Dormitorios de estilo rural de Happykidsart
Happykidsart

Dressing Table.

Happykidsart

Si te has decidido a añadir un toque de color a tu dormitorio, y pintar las paredes de un azul cielo te parece pasarte un poco, ¡que sea entonces a través de un tocador vintage! Es una forma original de darle un respiro a los tonos neutros y tan clásicos que siempre acabamos por elegir. Cinco cajoneras que ya no justifican el desorden de maquillaje, pulseras y demás, que se forma cada vez que nos sentamos delante, y un espejo de alas para los más coquetos.

Un dos en uno

Dormitorios de estilo mediterráneo de homify
homify

Cómoda en un verde suave con tapa de madera color natural

homify

Nuestra siguiente propuesta es uno de esos muebles de tendencia camaleónica: lo mismo es ahora un tocador, que más tarde lo sacamos al pasillo y hacemos de él un cómoda de almacenamiento. Todo depende de las necesidades, y del espacio del que dispongamos. Eso sí, sea cual sea el uso que finalmente acabemos por darle, no olvidemos colocar a su vera un espejo.

A medio camino entre tocador y cómoda

Fotografía Patricia Gallego para Hearts Magazine: Dormitorios de estilo clásico de decoraCCion
decoraCCion

Fotografía Patricia Gallego para Hearts Magazine

decoraCCion

Aunque tendemos a pasar por alto hacernos o no con un tocador, paradójicamente son de los muebles que más belleza aportan a un dormitorio: muebles coquetos, femeninos, y rebosantes del encanto pasado allí donde los haya. Algunos, como el de la fotografía, lo son casi sin quererlo: un taburete alto como el de los camerinos antiguos y voilà! acabamos de convertir una cómoda en un improvisado tocador. 

¡Por la vuelta de los tocadores vintage a nuestras habitaciones!
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