Por estas razones y muchas más deberías vivir en un hogar de dos generaciones

Irene M.Tutor Irene M.Tutor
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Compartir el hogar parental puede resultar una locura para aquellos que se hayan independizado y disfruten de su libertad lejos del núcleo familiar, sin embargo esta situación puede conllevar más ventajas de las que podamos imaginar. 

Ciertas circunstancias como, la crisis económica, las excesivas jornadas laborales o la incertidumbre del futuro laboral han llevado a recuperar una vieja costumbre ya obsoleta, convivir bajo un mismo techo con los miembros de nuestra familia puede tornarse más habitual de lo que imaginamos.

Abuelos, padres, hijos, nietos,… todos conviviendo en amor y compañía nos permitirá no solo reforzar los lazos afectivos, sino también ahorrarnos una gran cantidad de dinero en la compra de una segunda vivienda y tiempo al repartir las tareas del hogar. 

¡Descubre las ventajas del calor del hogar!

Aprovecha el terreno familiar y evita invertir en uno nuevo

Una de las aventuras más arriesgadas a las que tenemos que enfrentarnos cuando vamos a adquirir nuestra vivienda es la compra de un terreno o una propiedad en la que edificar la que será nuestra casa. En este proceso entran en juego muchos factores como su localización, el precio, las dimensiones, la zona en la que se encuentra,…

Aunque pueda ser una salida fácil, lo cierto es que compartiendo la vivienda familiar podemos deshacernos de este quebradero de cabeza, y lo que es más, si la vivienda es similar a esta preciosa casa de campo incluso podemos aprovechar el terreno para edificar una pequeña vivienda donde poder disfrutar de algo más de intimidad.

Reparte las tareas en el hogar

La segunda de las ventajas que presenta la convivencia es que podemos repartir las tareas de la casa con los distintos miembros de tal forma que todos colaboren y así consigamos más tiempo libre para dedicarnos.

El convivir con otras personas en un mismo espacio nos enseña a ser más respetuosos con nuestros co-inquilinos, a ser más limpios y ordenados para no perjudicar al resto y a tener en cuenta pequeñas molestias de la vida cotidiana que se multiplican al mismo ritmo que los habitantes de la casa.

Cuando vivimos solos o con nuestra pareja las molestias quedan en un círculo reducido, pero a medida que vamos ampliando el número de compañeros hay que poner más de nuestra parte para que las cosas funcionen.

Disfruta de tus vacaciones lejos del hogar y duerme tranquilo

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​PROJETO ARQUITETÔNICO FACHADA E INTERIOR DA RESIDÊNCIA PRUNER (Fotos: Lio Simas)

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¿Quién dijo miedo? Se acabaron las preocupaciones y las noches sin dormir cuando tenemos que salir de viaje o nos vamos de vacaciones. Una de los mayores miedos de cualquier familia es dejar vía libre a ladrones y malechores durante el tiempo que la casa se encuentra vacía dando pie a robos o destrozos. 

Cuando convivimos con nuestra numerosa familia en casa lo más habitual es que siempre haya alguien para poder controlar y vigilar nuestro hogar. Si lo de dejarles las llaves a los vecinos no te convence, al menos sabrás que alguien cercano y de confianza estará en la vivienda durante esos días y, aunque no suponga una gran protección frente a asaltos, al menos disuadirá a los ladrones.

Descubre como proteger tu hogar gracias a este libro de ideas: ¿Cómo transformo mi casa en una casa segura?

Refuerza los lazos familiares

No hay nada que refuerce tanto los lazos familiares como vivir juntos, tal y como se suele decir, la familia que come unida permanece unida.

Un elemento básico en la familia son las comidas familiares y las reuniones para poder pasar tiempo juntos, pero hoy en día es difícil poder hacerlo, debido al ritmo frenético de la vida, que no deja tiempo para estar juntos; por una parte los más jóvenes mantienen su tiempo ocupado para atender su vida personal y los adultos se encuentran ocupados en su trabajo y en la necesidad de llegar a fin de mes.

Al final todo resultan preocupaciones que nos lleva a ser cada vez menos conscientes del resto y más egoístas. La convivencia puede ayudarnos en este sentido a mantener esa cercanía y afecto con los nuestros.

Invierte en tu bienestar el dinero que ahorras al no comprar una segunda vivienda

Si eres de los que se independizó a una corta edad ya te habrás dado cuenta la e gastos que conlleva vivir en tu propia casa. La incertidumbre del futuro profesional y laboral impide a muchas personas, especialmente jóvenes, invertir en la compra de un vivienda, ya que nadie nos asegura que en unos años sigamos residiendo en la misma ciudad.  Pero al mismo tiempo, los alquileres implican tirar una gran cantidad de dinero por el sumidero, ya que es un coste que no invertimos y con el tiempo puede suponer un gran perjuicio. 

¿Solución? apuesta por una amplia vivienda en la que puedas convivir con tu familia y compartir momentos únicos, así todo ese dinero que ahorras podrás invertirlo en los tuyos y, por qué no, en mejorar tu hogar. 

¿Acaso no te gustaría poder disfrutar de una espectacular sala de estar como esta, diseñada por Anna Maya & Anderson Schussler?

Gracias a nuestros abuelos dispondrás de ayuda para los 'peques' de la casa

¿Que te ha surgido un plan ineludible esta noche y no sabes con quién dejar a los pequeños de la casa? No lo dudes, la respuesta está en un hogar de dos generaciones en el que los abuelos podrán hacerse cargo de los niños cuando sea necesario y, al mismo tiempo, Los nietos e hijos puedan cuidar de los más mayores cuando estos no puedan valerse por sí mismos. 

En una sociedad en la que se tiende cada vez más al individualismo, convivir en familia bajo el mismo techo parece la alternativa perfecta para no dejar de lado nuestras raíces y seguir manteniendo los valores en los que crecimos. 

¿Te imaginas compartiendo techo con toda tu familia?
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