Un miniloft o cómo vivir en pocos metros cuadrados

Marisa Alcore Marisa Alcore
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Existen proyectos en los que el ingenio tiene que tomar las riendas de las decisiones. El proyecto que os presentamos hoy tienen mucho que ver con esto, con el ingenio. Ubicado en Madrid, en una calle de la que toma el nombre, el Loft Zurita no es una vivienda cualquiera, o podríamos decir que sí. 28 m² es su superficie, 28. Y sin embargo, no le falta de nada. ¿Quién podría imaginarse una vivienda en tan reducido espacio, cuando normalmente en estos metros entra el salón y la cocina de una vivienda convencional? El corazón del barrio madrileño de Lavapiés se ha convertido en el escenario de un experimento arquitectónico con resultados más que satisfactorios. 

El simple hecho de pensar en una vivienda tan pequeña puede estremecer a algunos. ¿Agobio? ¿Claustrofobia? ¿Una vivienda de usos compartidos? ¿Un sofá cama en el salón-comedor-dormitorio? Nada que ver con esto. Con la funcionalidad de cualquier vivienda y reminiscencias del interior de una autocaravana, se ha diseñado este espacio que no solo satisface las necesidades más estrictas para poder encontrarse dentro del grupo de buenas viviendas, sino también otro tipo de requisitos que le convierten en un buen ejemplo de arquitectura. 

La escalera

Aprovechando la holgada altura libre del piso, se opta por una solución compacta que permita dar respuesta a diferentes necesidades, así como crear distintos ambientes en un mismo espacio. Para esto se construye una escalera. A priori se podría pensar que una escalera de dimensiones más reducidas, como las típicas escaleras verticales empleadas para subir a literas o altillos, podría ser una solución adecuada. Incluso una escalera de aspecto menos másico, como las escaleras voladas, podría funcionar en un espacio de este tipo. Sin embargo, en contra de esto, se opta por una solución más convencional. Una escalera de madera de un solo tramo, que se sitúa en el centro, una escalera que se convierte en el corazón del proyecto. 

La altura

Podríamos decir que la escalera nos da acceso a la planta superior, si esta existiera. Existen usos a otra altura, sin embargo, ¿es verdaderamente otra planta? Llamémosle mejor altillo. Una pieza incrustada en lo ancho de esta vivienda, junto al acceso, divide el espacio en dos a lo alto. Por tanto, accedemos a la vivienda acompañados de un techo más bajo, por un espacio reducido, desde donde podemos acceder al aseo. Un par de pasos adelante, el techo se pierde; el espacio se dilata; comienza la gran zona de día, el espacio servidor, el espacio donde estar. 

El paisaje

Hemos introducido la escalera, e incluso a la gran pieza compacta en forma de altillo, pero sin embargo no hemos hablado aún del paisaje. Cuando hablamos de un espacio interior resulta raro emplear esta palabra, sobre todo cuando no tenemos espacios de grandes dimensiones. A pesar de esto, el paisaje interior existe y el de esta vivienda es diferente. Volvemos a hablar de la escalera, pero esta vez desde un punto de vista distinto, no desde su función, sino desde su concepción: la escalera se construye como un elemento que da forma a un paisaje nuevo:, que estratégicamente lo jerarquiza. La escalera se construye como si de una montaña se tratara.

El programa

En este espacio no existen los tabiques, ni tampoco los usos estancos. La zonificación se establece gracias a pequeños elementos servidores. Como un pequeño montículo de una misma cordillera, una silla y dos taburetes nacen de la escalera, configurando el espacio destinado a comedor. Junto a este, como no podía ser de otra manera, la cocina. Empotrada en un muro y remarcada con un marco de madera, se abre el uso de la cocina que cuenta con todo lo necesario, e incluso espacio para el almacenamiento. Hasta aquí, el espacio cocina-comedor. De aquí en adelante, una gran zona de día que disfruta de altos techos y huecos al exterior. 

El altillo

Se terminó el recorrido en planta, ahora es el turno del altillo. Antes de subir los siete peldaños de la escalera, la rodeamos. Su directriz levemente curvada la convierte aún más en la protagonista de la escena. Bajo de ella, armarios: un espacio práctico ante todo. Ascendemos  y una vez alcanzada su cima, sin mucho esfuerzo, una superficie horizontal volada da forma a un escritorio en las alturas. A nuestra espalda, otro armario (nunca sobran en una casa). Ahora podemos descubrir la zona de noche. De altura reducida y el espacio exacto para dormir, nuestro pequeño dormitorio cuenta con una gran cama, iluminación y la intimidad necesaria. 

Hemos descubierto uno a uno todos los espacios y no falta ninguno. En viviendas de dimensiones reducidas comúnmente se recurren a soluciones que nos permiten habitar un espacio, pero de una manera incómoda, empleando un mismo espacios para usos totalmente opuestos o incompatibles. Otra de las tendencias es sacrificar elementos que, aun siendo necesarios, pueden ser más obviados que otros, como los armarios. En esta vivienda, se opta por una solución completa exprimiendo todas las soluciones que un espacio es capaz de ofrecer. 

Si te interesa el tema de los lofts y las viviendas de pequeñas dimensiones, no te pierdas este otro  libro de ideas, en el que encontrarás un proyecto igual de interesante e ingenioso. 

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