Cómo atrapar un ratón: Los 10 mandamientos

Armando Cerra Armando Cerra
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Cuando descubrimos que tenemos un ratón en casa, la sorpresa es mayúscula. ¿De dónde ha salido? ¿Dónde se esconden? ¿Cuántos hay? ¿Morderán a mi hijo? ¿Nos infectarán alguna enfermedad? Y la gran pregunta: ¿Cómo puedo acabar con ellos?

Vamos a intentar responderos a eso, dándoos unos cuantos consejos para conseguirlo. Algo que por otra parte siempre es un tanto urgente, ya que entre los muchos problemas que pueden acarrear estos roedores es que fácilmente se pueden convertir en una plaga.

Comprar trampas para ratón

En cuanto se ven rastros de ratón (excrementos, huellas, mordiscos,… ) o se les ve a ellos mismos hay que ir a comprar las trampas para ratones. Es más, hay ciertos lugares propensos a que aparezcan estos roedores, sobre todo en casas rústicas, rodeadas de campo y con espacios subterráneas de bodegas o almacenes. Allí, aunque no se vean, es mejor prevenir y tener dispuestas las trampas para evitar su presencia. Y aquí nos atrevemos a mencionar otro método interesante para evitar los ratones: tener un gato. De hecho, los felinos se domesticaron exclusivamente por esta razón, por su habilidad cazadora.

​Un buen cebo

Básicamente cuando hablamos de trampas para ratones, las hay de dos tipos. Unas que funcionan con un cebo que los animales intentan comer y entonces son apresados. Y otro tipo, son las trampas pegajosas, que se sitúan en los lugares de paso, de manera que el roedor queda inmovilizado, vivo y adherido a la trampa. Lo cierto es que se usan más las primeras.  

Y ¿qué usamos como cebo? Hay algunos alimentos que les pueden apasionar como la mantequilla de cacahuete, el chocolate y, por supuesto, el queso. Una recomendación. Si vais a poner trampas para ratón y habéis decidido poner cualquiera de esos productos como cebo, es mejor comprarlo en exclusiva para ese uso. Marcarlo incluso en el envase, de manera que la mantequilla, chocolate o queso que tú te comes jamás pueda entrar en contacto no con el ratón, ni siquiera con la trampa.

​Seguir sus huellas

Los ratones son unos mamíferos extraordinariamente ágiles. Por ello, aunque nosotros seamos mucho más grandes, somos incapaces de seguirlos y capturarlos. Es mucho más práctico seguir sus huellas y ver donde dejan sus excrementos.

Unos lugares muy habituales son las alturas, ya que no tienen ningún problema para saltar y escalar. No obstante, suelen seguir siempre las mismas rutas, con pocas improvisaciones. Así que si rastreamos sus huellas sabremos donde colocar las trampas, ya que seguro que van a pasar por ahí.

​Debajo de los armarios

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Si les encanta refugiarse en la parte alta de los muebles, lo mismo se puede decir de sus zonas bajas. De hecho, les apasiona estar abajo del todo, donde no tenemos un acceso fácil. Y todavía más si tenemos alfombras que les dan una sensación de mayor confort, y cuando son de pelo largo, incluso de protección. Es allí, donde no deben faltar trampas, y comprobar regularmente si son efectivas.

​Buscar agujeros en la pared

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Los ratones entran a las casas por dos razones. Por comida y por calor. Y uno de los lugares donde pueden encontrar ese calor es cuando hay agujeros en la pared, algo que puede ocurrir tanto en ciertos paramentos de escayola, que a veces suele haber en los cuartos de baño, como en los conductos de refrigeración.

Para cazar a un ratón, hay que pensar como uno de ellos. ¿Dónde cabe  y dónde va a refugiarse? Buscando alguna oquedad en nuestras paredes será como podamos responder a estas preguntas.

​Sus zonas de alimentación

En los agujeros halla cobijo y calor. Pero en cuanto a la comida, como nosotros mismos, la encuentra en la cocina. Varias pueden ser las fuentes de su alimentación. Por ejemplo, el cubo de la basura, el cuenco de la comida de la mascota, las migajas que se nos caen al suelo o ciertos estantes. 

Antes de cazar al ratón, una vez que sepamos de su presencia hay que procurar que no tenga acceso a nuestra comida. O sea que todo esté guardado de forma inaccesible para él, tanto en armarios estancos como en recipientes imposibles de abrir por el animal. Luego hay que colocar trampas donde suponemos que acude a alimentarse. Y si es posible cambiar ubicaciones de la basura o de la comida de nuestro perro para generarle incertidumbre, se tenga que mover y varíe sus rutas ya habituales.

​Impedir su entrada en casa

La verdad es que en las casas con jardín o en el campo puede ser ciertamente difícil impedir la entrada de algún ratoncillo si los hay por los alrededores. Si entra al menos que no tenga comida a su alcance, así se irá solo. Al no ser que sea invierno y busque un cálido cobijo. O incluso que quiera criar en un sitio seguro.

Si es así, tenéis un problema y dos labores a realizar. Eliminar a los individuos que ya han entrado y luego identificar por donde lo hicieron, para cerrarles el paso, con trampas o si es necesario con alguna pequeña obra tapando agujeros o grietas.

​Las trampas siempre cerca de las paredes

Los ratones son presas en la naturaleza. Lo saben, son miedosos y buscan protecciones en todo momento. Por eso siempre se desplazan por los lugares que creen menos arriesgados. Si pueden ir por debajo de los muebles, van por ahí. Si puede pasar por detrás de cajas o sillas, así lo harán. Y si lo han de hacer al descubierto, siempre irán lo más próximos a la pared o las superficies verticales, para así tener un flanco cubierto. Por ello, las trampas siempre se han de colocar cercanas a las paredes, armarios o librerías.

​No hace falta veneno

Os hemos hablando hasta ahora solo de trampas y de medidas preventivas, como la presencia de un gato. No obstante, hay quien opta por usar veneno para ratas para eliminar a estos roedores de casa. No se puede negar que es efectivo. Pero tiene contraindicaciones. Por ejemplo, si tenemos niños pequeños en casa queda completamente prohibido su uso, porque lo pueden llegar a ingerir ellos. Lo mismo ocurre si tenemos mascotas, y no solo hablamos de perros. No hay que olvidar que hay gente que convive con pequeños mamíferos como cobayas, hámster y otros pequeños roedores.

Y por último, otra razón para no usar venenos es el tipo de muerte que le proporcionan al animal. Una muerte cruel a partir de una deshidratación severa o la coagulación del flujo sanguíneo.

No es posible vivir con ratones

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Esta llamada a la no crueldad hacia los ratones no significa que pensemos que sea posible convivencia (salvo en el caso de las mascotas que hemos citado). Los ratones son un foco de infección prácticamente seguro. Y no hace falta que nos muerdan para ellos. Sus excrementos por las mesas, la cocina u otros lugares de la casa ya son dañinos. 

Mientras solo haya uno siempre es posible echarlo de casa o acabar con él. Pero si tras llevar a la práctica estos consejos no lo habéis conseguido, tenéis que dar el siguiente paso e impedir que pueda convertirse en una pequeña plaga. Llamar a un exterminador.

¿Alguna vez has tenido ratones en casa? ¿Cómo los echaste?
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