Limpieza: ¡Deshazte de lo que no necesitas!

Juan Pedro Chuet-Missé Juan Pedro Chuet-Missé
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¿Por qué uno tiene apego a ciertos objetos? Seguramente por su valor sentimental, porque ese equipo de audio se lo compró con el primer sueldo, o por ahí uno se empeña en coleccionar kilos de revistas ya pasadas de moda cuando todo se puede encontrar en Internet. Pero seamos sinceros, el principal motivo es la dejadez.

Los objetos ocupan espacio, más de lo que uno cree, y periódicamente hay que dejar el cariño que se siente por diversos artículos y quitarlos del medio.

También es un buen momento para renovar muchos de ellos, sobre todo los relacionados con la tecnología, como impresoras, TV o reproductores de CD. O también la ropa de cama y las toallas viejas, que a veces se guardan por años y ni se tocan.

Hay elementos que ya pueden ir a la basura, pero a otros que conservan algo de vida útil, se los puede ofrecer en portales especializados en venta de segunda mano, o también, donarlos a ONG’s o iglesias que quizás le den una mayor utilidad.

Elementos de limpieza de la cocina

Todos los días fregamos los platos, ya sea a mano o en el lavavajillas. Y unos elementos esenciales son la esponja metálica y el salvauñas, que al final los terminamos utilizando hasta que no queden más que unos retazos inservibles. Si son productos que se venden en packs de 3 a 4 unidades, y su costo tampoco no es exorbitante, ¿por qué esperar a último momento para cambiarlos?

Lo sugerido para mantener una cocina impecable es revisar cada 15 días los elementos de limpieza, renovar aquellos muy desgastados, y apuntar qué detergentes, sprays o disolventes están con poco contenido o nos hace verdadera falta para comprarlos.

Cepillo de dientes y elementos de higiene

Dezanove House by inaki leite: Baños de estilo minimalista de Your Architect London
Your Architect London

Dezanove House by inaki leite

Your Architect London

Un cepillo de dientes se renueva cada tres meses, cuando vemos que las cerdas ya están totalmente desgastadas. Pero lo ideal es haberlo cambiado a los 30 o 45 días. Además, generalmente los cepillos –sean manuales o repuestos para los eléctricos- se vende en paquetes de varias unidades, para que tengamos siempre uno a mano para renovarlo.

Luego, en un baño se pueden encontrar toda clase de objetos que están repetidos y casi no se utilizan, como cortauñas, peines o cepillos para el cabello, que al final terminan olvidados en un cajón.

Y también conviene quitar del medio otros elementos que se usaron y quedaron inservibles o caducados, como agua oxigenada, viejos acondicionadores de pelo o esos pequeños jabones y champúes que nos hemos llevado de recuerdo de hoteles y al final jamás los hemos utilizado.

Zapatos y ropa pasada de moda (o talla)

Cada vez que llegan las rebajas, salimos en tromba a renovar el vestuario. Pero la palabra es incorrecta, porque renovar significaría traer prendas nuevas y descartar las viejas, y lo que hacemos es dejar ropa y zapatos de otras temporadas guardados en cajones que no abrimos.

Entonces, antes de salir de compras, conviene desplegar todo el vestuario de camisas, camisetas, pantalones, zapatos y ropa interior, y ver qué está en buen estado y cuáles prendas ya están demasiado desgastadas o no van con el talle. O que ya no nos guste usar porque ha pasado de moda.

Una vez separado lo que se quiere conservar de lo que no, se agrupa la ropa vieja y se la puede donar a la caridad, o guardar en los contenedores de reciclaje de ropa, o en el caso de chaquetas y abrigos, también se las puede vender en tiendas especializadas en ropa usada, aunque pagarán muy poco por ellas.

Así, podremos tener un vestidor ordenado y despejado, para que buscar la ropa del día no sea una lucha contra la nostalgia.

Revistas y libros viejos

A quien le guste leer o es devoto de alguna temática, habrá estado encantado con coleccionar libros y revistas de ese sector, sea de moda, coches, viajes o arquitectura. Pero los ejemplares se van acumulando, las informaciones quedan desactualizadas, y el espacio se va reduciendo.

Teniendo en cuenta que casi todos los ejemplares físicos se encuentran también en Internet, es hora de clasificar qué publicaciones tienen realmente valor, y el resto, pues a desprenderse de ellas. Los contenedores azules para el papel estarán encantados de recibir tantos kilos de papel.

En cuanto a los libros, muchos seguramente tendrán un valor sentimental, pero probablemente otros ejemplares ya no nos interesen o no tengan utilidad como textos de consulta. Estos pueden donarse a bibliotecas públicas o universitarias, o en todo caso, llevarlos a mercadillos donde siempre habrá interesados en comprarlos por kilo.

Tecnología anticuada

Es cierto que los equipos de audio y TV de nuestros padres duraban toda la vida, pero el cambio tan acelerado de la tecnología lleva a que muchos dispositivos queden obsoletos en menos de cinco años. Por ejemplo, el compact disc que tuvo su boom en la década de los ’90 apenas sobrevive, desplazado por los altavoces con dispositivos como el iPod o conectados al móvil.

También pasaron a la historia los grandes televisores de tubo, reemplazados por pantallas planas de alta definición.

Si se cambia algunos de estos equipos de tecnología, no guarde los viejos en un trastero: desconectados no tienen ninguna utilidad, y seguirán en el mismo lugar con el correr de los años.

Cosméticos y medicamentos caducados

Muchas veces hemos comprado algún medicamento por una dolencia, y a la que nos recuperamos, ahí quedó el fármaco semi abierto y olvidado. Y posiblemente, jamás lo hemos vuelto a necesitar.

Entonces, es hora de buscar todos los medicamentos y chequear su fecha de caducidad. Los que estén vencidos, a la basura. Los que aún estén vigentes, se apuntan en una lista para saber qué se dispone en caso de necesitarlos.

Lo mismo sucede con los cosméticos: es probable que se tengan pintalabios, bases y otros accesorios que han pasado de moda o apenas queda contenido. Pues a tirar aquello que no sirve más.

Luces y herramientas

Salones de estilo rústico de Atölye Butka
Atölye Butka

Altılı Avize

Atölye Butka

Cada vez que cambiamos alguna luminaria o realizamos alguna reparación, solemos guardar transformadores, apliques y montón de accesorios que, en realidad, no sirven para nada. O jamás los usaremos. Sólo habría que tener guardados, y bien clasificados, algunas herramientas, diversos clavos y tornillos, y tirar todo aquello que lleva años esperando un uso que jamás llega.

Ropa de cama y toallas viejas

Otro elemento que parece que tuviera vida eterna: las toallas y los juegos de cama. Cada tanto, solemos comprar nuevas unas u otras nuevas, pero no tiramos las viejas. Las guardamos para algún apuro, o por si se quedan visitas a dormir, pero al final acumulamos muchos de estos elementos textiles desgastados, algo roídos y de estética poco agradable.

Si queremos tener un dormitorio impecable como este ejemplo de Rosa Pure Home Store, entonces sólo tengamos a mano juegos de cama nuevos, de aroma agradable y de estética impecable.

¿Crees que es hora de realizar una revisión profunda en tu casa y tirar lo que no necesites?
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