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Mini cocinas: ¡el arte de reinventar el espacio!

Isabel Rodríguez Isabel Rodríguez
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Con el alto precio de las viviendas en el centro de las ciudades cada vez es más común que las viviendas reduzcan los tamaños de los 70 metros cuadrados tradicionales a los 40 o 30 metros cuadrados. Esta nueva concepción de las viviendas obliga a los diseñadores a agudizar todo su ingenio para maximizar el espacio.

La cocina es una de las estancias que más acusa esa falta de superficie pero esto no impide que sus diseños resuelvan con creatividad y atractivo su naturaleza práctica sin  mermar la dimensión estética. En este libro de ideas exploramos cuatro diseños fantásticos en los que, los profesionales han conseguido maximizar el espacio poniendo el acento en aprovechar al máximo las posibilidades de la cocina. Con apenas unos metros, el resultado es espectacular. No hay rincón que quede en desuso ni distribución que haya quedado al azar.

Estas cuatro mini cocinas son un ejemplo de cómo un poco de imaginación, mucho estudio de la distribución y grandes dosis de ingenio los diseñadores de cocinas expertos pueden crear un espacio de ensueño en un tamaño reducido.

Apartamento en el centro con mini cocina compacta

El primer ejemplo es la cocina de este mini piso en el centro de Madrid. Se trata de un apartamento de 27 metros cuadrados en el que cada elemento ha sido escogido con una función determinada. Al tratarse de un apartamento sin estancias divididas, a excepción del baño, el reto era conseguir la unión de todos los espacios en un mismo entorno mientras cada uno mantenía cierta independencia sin mermar el atractivo del diseño de planta abierta. Para esa uniformidad, la mayoría de los electrodomésticos han sido escondidos detrás de los armarios como es el caso del frigorífico, o trasladados a otra estancia. Tan solo es visible, por puro pragmatismo, el horno-microondas.

Líneas rectas y el color blanco son los elementos escogidos para dar mayor amplitud a este espacio. Dado el escaso tamaño con el que se cuenta, una sencilla pila y una vitrocerámica de dos fuegos se asientan sobre la pequeña encimera. Ambos elementos son suficientes para inducir a pensar que la vivienda está concebida como espacio unipersonal. Enfrentada a la cocina se haya una bonita mesa de cristal que hace las veces de mesa supletoria para la misma y de mesa principal, tanto para comer como para trabajar.

Mini cocina integral con espacio de comedor

La segunda mini cocina que nos ocupa es un claro ejemplo de cómo aprovechar la distribución de cocina en L que, en muchas ocasiones, permite conectar este espacio con el salón. En este caso ni la cocina ni el salón gozan de mucho espacio y es por ello que el diseño y la distribución de ambos es fundamental.

Para empezar, el interiorista ha buscado la separación del espacio mediante dos elementos. En primer lugar el color rojo escogido en los muebles. Esto convierte al mobiliario en un elemento disruptivo dentro  de la estancia, delimitando así las áreas destinadas a la cocina y el salón. Además de esto existe otro elemento delimitador: el mostrador. Una pequeña barra en uno de los laterales de la cocina marca el fin de esta y el comienzo del comedor. Además, gracias a ella se proporciona una zona de trabajo a la hora de cocinar. Esta barra también puede ser utilizada para tomar el desayuno o un rápido aperitivo.

Acorde al tono lacado de los muebles se han escogido electrodomésticos con acabados en acero inoxidable. Su gama de precios es menos económica que los tradicionales, sin embargo, su inclusión en este tipo de cocinas es mucho más acertada frente  a los tradicionales electrodomésticos blancos. Además su calificación energética A+ hacen que la inversión, a la larga, sea más acertada frente a otras.

Mini cocina en espacio vertical

Muchas cocinas pecan de tener un espacio no tanto reducido si no demasiado estrecho. Este es el caso de nuestro tercer ejemplo en el que la cocina, a priori, no es tan mini si no que posee una mala distribución del espacio. Para solventar esto, los profesionales han trabajado sobre un diseño vertical en el que todo el mobiliario se encuentra distribuido en una de las paredes de la cocina. Este truco hace que el espacio se redimensione. Al dejar las demás paredes diáfanas el espacio se hace más cuadrado.

Para fomentar este efecto, se han elegido colores oscuros en el mobiliario, esto hace que, pese a ocupar un espacio normal, la sensación sea justo la contraria. Estos muebles oscuros engañan a la percepción haciendo creer que se ocupa menos espacio del que en realidad se está empleando. Para maximizar el resto de la mini cocina lineal se ha optado por seleccionar una sencilla cerámica blanca sobre las paredes.

Ponen la guinda a esta cocina la cuidada selección en electrodomésticos y encimera. Por un lado se apuesta por una encimera de calidad, esta servirá como un estupendo banco de trabajo. Dado que se trata de piedra su limpieza y mantenimiento serán relativamente sencillos. Además del cuidado en la selección de esta disruptiva encimera, los electrodomésticos también juegan un papel importante. Todos ellos son de gama superior con acabados en acero inoxidable. Como se comentaba en párrafos anteriores suponen un incremento en el presupuesto que finalmente otorga grandes ventajas.

Mini cocina para espacios reducidos

Buhardilla zona Malasaña, Madrid 2015: Cocinas de estilo mediterráneo de nimú equipo de diseño
nimú equipo de diseño

Buhardilla zona Malasaña, Madrid 2015

nimú equipo de diseño

El último ejemplo es un apartamento abuhardillado del céntrico barrio madrileño de Malasaña. Pese a que estas viviendas se caracterizan por ser muy reducidas en tamaño, su localización las ha convertido en pequeños tesoros en la capital. Sin embargo, los expertos diseñadores e interioristas deben poner todo su ingenio en el uso del espacio ya que ninguna de ellas suele superar los 35 metros cuadrados. En este último ejemplo el espacio otorgado a la mini cocina no supera los 3 metros cuadrados y es por ello que la distribución ha jugado el papel más importante. Como puede observarse, algunos electrodomésticos han sido movidos a otros espacios o están escondidos. Por ejemplo, la lavadora no se encuentra aquí sino en el baño. Además, el frigorífico es una pequeña nevera en la parte baja de la encimera.

Un par de armarios, un colgador y una pila de un único seno completan esta adorable y pequeña estancia. El ventanal y el color blanco en la selección de mobiliario son los dos elementos que ayudan a maximizar este angosto espacio que sirve las veces de recibidor y cocina. La introducción de pequeños detalles es clave para completar el encanto de esta mini cocina. Por un lado la inclusión de plantas para dar vida a la cocina y, por el otro,  un seleccionado frutero de cristal que refleja la estupenda luz que deja pasar la venta. Estos detalles son los que ponen el alma en esta mini cocina de uno de los barrios más céntricos de la capital española.

¿Pensando en renovar una cocina pequeña? Seguro que te interesa: 7 minicocinas modernas de las que tomar nota, una selección de mini cocinas en la que encontrar grandes ideas para este espacio.

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