Un loft en 28 metros cuadrados

Marisa Alcore Marisa Alcore
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En el New York de los años 50 se inició un nuevo concepto de vivienda asociado al estilo de vida vanguardista. Los altos alquileres y la poca oferta de pisos desataron una nueva corriente: la reutilización de antiguas fábricas y almacenes para su conversión en espacios domésticos. Es en este momento cuando nacen los lofts. Al principio de manera improvisada y más tarde como auténticos proyectos de rehabilitación, las viviendas loft se caracterizan por las grandes superficies, los altos techos y la ausencia de particiones interiores. 

Sin embargo, en la actualidad el término loft se aplica a espacios que, aunque no sean de origen industrial ni tengan gran altura, sí tienen una característica en común: la escasa o nula división del espacio. Es este el contexto, en el que queremos presentaros este proyecto: Loft Duque de Alba en Madrid.

Las posibilidades de un espacio reducido

Para los que penséis que una vivienda no cabe en 28 m², aquí tenéis un proyecto que evidencia lo contrario. Eso sí, no se trata de un proyecto sencillo, ni de una vivienda convencional: se trata de un espacio altamente funcional, donde cada centímetro es útil.  

En un edificio en el centro histórico de Madrid una oficina se convierte en un loft para una mujer soltera, con todo lo necesario para una vida moderna y cómoda. 

La organización y el programa

Aprovechando la altura libre y jugando con ella, se crean dos niveles en el espacio. El nivel inferior acoge la zona de día, en doble altura, y la banda de servicios; la zona superior, de menor altura, se reserva para la zona de noche. Con esta solución se ganan los metros cuadraros que hacían falta para dar cabida al completo programa de este loft: salón-comedor, cocina y baño, abundantes células de almacenamiento, un vestidor y un dormitorio. 

En el nivel inferior

Recorremos la vivienda de abajo a arriba. Una pieza compacta de DM, concebida como un mueble, se adhiere al muro que nos da acceso a la vivienda. Junto a la entrada, a la izquierda, el aseo; a la derecha, un armario. Seguimos circulando por el corto pasillo de dos metros de altura y accedemos a la zona de día, donde la altura se libera. A la izquierda, como terminación de esta gran pieza de mobiliario encontramos la cocina: una barra totalmente equipada, con una puerta que la esconde. Frente a ella y zonificando el espacio, una mesa de comedor le pone fin y marca el inicio del salón

En el lado opuesto a la cocina, una escalera de 7 peldaños, incluida en el gran mueble de la casa, nos da acceso al nivel superior. Pero no es una escalera normal y corriente. Equipada con ruedas, la escalera se desplaza, liberando un ropero en su parte interior.

El nivel superior

Subimos los escalones y aquí un espacio, de 2 m² de altura acoge nuestro vestidor: se trata de un espacio previo a nuestro dormitorio. En el resto del nivel superior: la cama y una estantería. La escasa compartimentación permite un espacio fluido y visuales cruzadas en todo momento. 

El ingenio y la audacia de este estudio de arquitectos han sido las claves para proyectar, en este espacio, una vivienda que, además de dar respuesta a todas las necesidades, huye de soluciones incómodas de usos compartidos. 

Y tú, ¿Cambiarías algo de este proyecto? ¿Tienes alguna duda o comentario? ¡No dudes en hacerlo!
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