Una casa de diseño en un cubo de madera

María Bausán María Bausán
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Como la energía, muchas de las construcciones no desaparecen, se transforman. Se convierten, por obra y gracia de la arquitectura, en cosas diferentes e impensables cuando fueron creadas originalmente. Es el caso de este sorprendente y original proyecto que nos lleva directamente hacia el país vecino, Francia. 

La idea era reformar una antigua casa de los años treinta y fusionar un viejo y pequeño pabellón de ladrillo con la vivienda. Hasta ahí, todo relativamente normal. Sin embargo, la concepción de esta obra, un cubo de madera donde el espacio se extiende en vertical, consiguiendo un interior con una atmósfera tan agradable y peculiar como su fachada, resulta impresionante. ¡Vamos a descubrirla!

Un lugar paradísiaco para un cubo de madera

La extensión de la casa se concibe como un cubo de madera dentro del jardín, un espacio lleno de paz y bañado a todas horas por la luz del sol. Quizá por eso sorprende de primeras el aspecto sólido y cerrado de la vivienda, cubierta de lamas de madera. Son, como veremos más en detalle en la siguiente fotografía, persianas venecianas que cubren toda la fachada, que sin ella veríamos totalmente transparente, puesto que está compuesta de múltiples cerramientos de vidrio. 

Por otro lado, el acceso al pequeño espacio pavimentado que sirve de terraza se hace apenas sin transiciones, creando una continuidad que conecta interior y exterior, a lo que también contribuye la fachada acristalada de la vivienda.

La magia de las persianas venecianas

Observamos en detalle la fachada vidriada y sus persianas venecianas de madera. Una buena manera de preservar la intimidad del interior pero ofreciendo al mismo tiempo luminosidad y buenas vistas. Las persianas, además, cuentan con un sistema de poleas y contrapesos que permite levantar paneles enteros de la fachada y así abrir este coqueto cubo de madera al fantástico jardín. 

Un interior lleno de luz

Llega el momento de conocer el interior y ver el juego de las persianas desde dentro. Aqui, podemos comprobar cómo las persianas preservan la intimidad pero permiten que la luz entre e ilumine la estancia sin apenas barreras. La madera de las persianas se cuela también en el interior, rodeando las ventanas de la fachada y dando un aire cálido y equilibrado al espacio. 

La amplitud

Al girar 180 grados descubrimos otra cara de la vivienda. Aquí el espacio, destinado a la zona de día, se ha planteado de una manera diáfana y amplia. Las barreras que existen se han creado de tal forma que conectan los espacios, que no se organizan en un mismo plano, sino en diferentes: una cocina semihundida, un salón que se eleva ligeramente, un comedor a la altura del jardín y un juego de escaleras que nos permite trepar cada vez más alto. 

La madera, al igual que ocurría en la fachada, sigue siendo un elemento fundamental de la vivienda ocupando pavimentos, semimuros, barandillas y escaleras, aportando así su toque cálido y hogareño. Al frente,  podemos entrever la fachada de la casa antigua a la que esta conectada. Quizá por eso el planteamiento de las ventanas se muestra menos arriesgado que en la zona del cubo de madera. 

Lo nuevo y lo viejo

Seguimos observando los detalles que nos llevan a la antigua construcción y la manera en que se han conectado con el nuevo planteamiento del edificio. El más claro es esta pared de ladrillo que se integra a la perfección con el nuevo espacio de madera. En lugar de derribarlo, este viejo muro se ha mantenido para marcar los diferentes ambientes y plantas. Por un lado, la pared le da un toque urbano e industrial a la sala principal. Por el otro, nos anuncia una cocina que, aunque moderna, se basa en la madera para dar un toque más cálido.

El espacio vertical

Desde aquí observamos el juego de los espacios, que van trepando en vertical sin dejar en ningún momento de comunicarse. Esta media planta se abre el espacio principal y no se detiene, puesto que sigue subiendo a través de una escalera de madera que parece flotar en el espacio.

La última planta

La escalera de madera nos llevaba hasta un estudio en lo más alto de la casa. Esta parte ya no se conecta con la sala principal, pero sigue abierta al pequeño salón de la entreplanta. Aquí se ha introducido el blanco, que pinta las vigas que componen el entramado. Los techos son abuhardillados y nos preparan ya para el siguiente edificio: la casa de los años treinta a la que se le ha adosado esta increíble ampliación.

Descubre otra extensión sorprendente en Una mezcla de estilos encantadora.

¿Qué te parece este coqueto cubo de madera?
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