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Un tesoro en las montañas

Marisa Alcore Marisa Alcore
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Entre montañas que dibujan un paisaje seco en la provincia de Alicante y con el Mediterráneo de fondo encontramos Casa de la Torre. Ese es el nombre que le dieron los arquitectos del estudio Tomás Amat cuando realizaron el proyecto de esta casa en Torremanzanas, a 42 kilómetros de la capital. El encargo consistía en una vivienda unifamiliar en un entorno rural, al que se accede mediante un complejo sistema de caminos laberínticos y veredas forestales. El lugar respondía perfectamente al requisito rústico. Y la construcción de la vivienda se adaptó a su emplazamiento, tomando como referencia además una preexistencia situada a sur. Aunque por fuera la casa presenta un aspecto tosco debido a su materialidad, por dentro sus estancias son acogedoras y cálidas. ¿Interés en descubrirla? Te la mostramos a continuación a través de esta selección de imágenes. 

En su entorno

Al norte, la casa está limitada por un bancal de piedras trabajadas en seco. Al sur, por la sierra de la Grana. Al fondo, en el horizonte, se ve el mar desde la casa. Y es que su posición elevada permite que esta casa disfrute de unas vistas privilegiadas sobre el paisaje ondulado. Esta es su situación en un paisaje seco y aislado, donde solo algún que otro árbol y una construcción preexistente son sus vecinos. El diseño de Casa de la Torre intentó adaptarse de la mejor manera a su entorno. De ahí surgió la idea de construir sus muros exteriores de piedra. Sin embargo, no es el único gesto con el que se aproxima a su paisaje. 

La fachada principal

Su perfil se eleva al cielo en uno de sus extremos, dándole a su cubierta inclinación. Por fuera, esta morfología no fue únicamente un capricho estético. Y es que a través de la piedra, el desnivel y el juego entre lo másico y lo transparente, lo lleno y lo vacío, la casa refleja la cultura del lugar mimetizándose con sus rasgos vernáculos. Las ventanas, abiertas de manera aleatoria, permiten además que la casa se asome al exterior, remarcando sus vistas a través de la profundidad del muro que se perfora. 

El acceso

Para destacar más la presencia de estos, se emplearon materiales como la madera o el acero corten. El primero de ellos construye las carpinterías, tanto de la ventana como de la puerta. El segundo, da forma a la jamba, el dintel y alféizar de todos los huecos, siendo algo diferente en el caso del acceso. En este, se extruyó la carpintería, sobresaliendo sobre la línea de fachada e invitado a los propietarios de esta casa a introducirse en el interior. La puerta abre al espacio de día de esta casa, que ocupa más de la mitad de su superficie. Esta zona disfruta de una escala diferente al resto, ya que la altura del techo es más elevada. En el extremo de la derecha se encuentra la zona de noche, con una altura libre más adaptada a la escala humana. 

La pérgola

En su acceso por la fachada principal, se creo una plataforma pavimentada que comunica con otra situada en la parte izquierda. Aquí se diseñó una zona habilitada para que los usuarios de esta casa pudieran disfrutar del exterior de la manera más cómoda posible. Una zona de cocina exterior se complementa con una pérgola donde se colocó un comedor de exterior. Se incluyó además un tapiz verde de césped para darle un toque fresco al conjunto, iluminado mediante un sistema de luminarias indirectas que crean un efecto misterioso durante la noche. 

En el interior

Los 120 metros cuadrados de superficie se dividen en dos zonas diferenciadas. Por una parte encontramos la zona de día, donde se instaló una distribución abierta con salón, comedor y cocina. Aquí el techo es más alto, y va disminuyendo hasta su parte más baja, donde comienza la zona de noche. Aquí encontramos los dormitorios, idénticos y separados el uno del otro a través de una pieza de almacenamiento. Ambos se iluminan mediante un patio encerrado por el muro, donde la privacidad está asegurada. 

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