La reforma de una casa de diseño de los años sesenta

María Bausán María Bausán
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Una vivienda unifamiliar se extiende a lo largo de una sola planta rodeada de un jardín y la vegetación exuberante de un bosque. Visto así, la cosa suena muy bien. Sin embargo, la realidad es que esta casa de diseño brilló con luz propia en la década de los sesenta cuando fue construida, pero más de medio siglo después estaba abandonada y sin ningún rastro del glamour y la elegancia con la que fue concebida. 

El estudio holandés de arquitectura de Suzanne de Kanter ha planteado una reforma que busca el equilibrio y la armonía entre interior y exterior, pero también entre arquitectura e interiorismo. En esta vivienda se buscó modernizar su planta y crear un ambiente más ligero, luminoso y brillante donde esta espectacular casa recuperara parte de su antiguo esplendor. ¡Vamos a descubrirlo!

Antes: un concepto pasado para la cocina

La fotografía nos muestra parte del proceso de renovación de la cocina. Pero entre los escombros podemos descubrir como se había concebido la habitación. Dos elementos parecen claves: un alicatado con cierto aire antiguo y una división de la cocina en pequeños espacios de almacenamiento. Así, al fondo encontramos un rincón destinado a la despensa y aislado con respecto al resto de la habitación. La reforma no solo modernizará el estilo de la cocina, también cambiará su distribución y el concepto de la misma.

Ahora: bienvenidos al open concept

 de estilo  de Suzanne de Kanter Architectuur & Interieur
Suzanne de Kanter Architectuur & Interieur

doorkijk vanuit woonkamer naar keuken en gang, nieuwe situatie

Suzanne de Kanter Architectuur & Interieur

La cocina, que se esconde tras un mueble de madera que por un lado sirve de almacenamiento a esta y por el otro de estantería para el salón, ha cambiado el alicatado por un enlucido en blanco que hace más luminosa y ligera la habitación. El mobiliario es discreto y minimalista, cediendo el protagonismo al espacio, lleno de luz y armonía. 

Y aunque desde aquí parezca que esta cocina se encuentra ligeramente encajonada, lo cierto es que se ha concebido como parte de un espacio mucho más amplio, tal y como mostramos en nuestra siguiente fotografía. 

La cocina como parte del salón

Desde aquí se observa perfectamente cómo la cocina se ha convertido en parte de la gran habitación donde, además del salón, que veremos más adelante, también se encuentra un moderno comedor. El mueble de madera no encajona, como parecía antes, sino que dirige los pasos, organiza el espacio y separa los diferentes ambientes de la habitación. 

Un detalle que se nos escapaba en la fotografía anterior es la península que se ha montado en la cocina y que sirve de pequeño office con taburetes, además de delimitar el espacio destinado a cocinar.

Antes: los trabajos en el salón

El salón de la vivienda estaba concebido como un amplio espacio donde el paisaje se colaba en la habitación a través de un amplísimo ventanal, creando un diálogo entre interior y exterior. Esa idea permanecerá tras la reforma, que mejorará las carpinterías, la cubierta, paredes y pavimento. Además, a la derecha observamos un extraño volumen. Se trata de un acceso al sótano que será demolido tras la reforma, reorganizando el espacio de una manera más sencilla y clara. 

Después: el paisaje sigue siendo el protagonista

Descubrimos tras la reforma cómo se ha modernizado el salón sin perder parte de su esencia. En este espacio la luz sigue siendo una de las grandes protagonistas. Además, este salón tiene amplias ventanas por todas partes, lo que consigue que se mantenga la conexión entre el espacio exterior de la casa y el interior. La decoración tiene cierta inspiración retro que conecta con la época en la que fue diseñada la casa originalmente. El resultado es un espacio agradable, equilibrado y elegante donde apetece estar y disfrutar.

Antes: una fachada en blanco y madera

Pero sin duda uno de los cambios más sorprendentes lo vamos a descubrir fuera, al observar en detalle la fachada. Aquí el ladrillo blanco contrasta con el uso de la madera, un elemento que se utiliza para dar mayor calidez al aspecto exterior de la casa, pero que como conjunto se ve ya anticuado 

Después: un exterior concebido para disfrutar

Los cambios en las fachadas son más que obvios. Se ha unificado toda la cara exterior de la casa, que ahora, dejando de lado el ladrillo encalado y las carpinterías de madera, se ve mucho más moderna y actual. Además, el pequeño porche de la construcción anterior se extiende al resto de esta cara de la fachada, creando una terraza agradable donde poder disfrutar de las cálidas noches de verano. 

Hasta aquí esta reforma que moderniza una vieja vivienda de diseño de los años sesenta. Si quieres conocer más proyectos de este estilo, te recomendamos que le eches un vistazo al libro de ideas De casa centenaria a vivienda moderna y luminosa.

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