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75m² : Una distribución inteligente

Marisa Alcore Marisa Alcore
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75 metros cuadrados dan para mucho, y eso quiso demostrar la arquitecta Laura Lisbo con la transformación de este modesto apartamento. Necesitaba una reforma, pero una que consiguiese aprovechar al máximo su superficie y sacar lo mejor de su distribución. La vivienda sería habitada por 4 personas, la funcionalidad era necesaria para poder satisfacer cómodamente todas sus necesidades. Pocos tabiques fueron derribados y a cambio se añadió gran ingenio y creatividad: el diseño resultó todo un éxito. Lo conocemos a través de la siguiente selección de fotografías. 

El primer vistazo

Elegancia es lo que desprende este apartamento en su primer vistazo. Los materiales, los colores y las formas que se emplearon en la zona de día, a la que nos asomamos a través de esta fotografía, crean un escenario refinado. La sofisticación viene de la mano de las texturas, resaltadas a través de un estudiado sistema de iluminación artificial. El salón se abre a una estancia contigua, de la que se separa mediante una pieza de mobiliario. Aunque su superficie no es abundante, el hecho de comunicarse de manera fluida con el resto de espacios aumentar la sensación de amplitud. 

Antes de la reforma

Si analizamos la planta del apartamento antes de la reforma, podemos observar cómo su distribución se adaptaba perfectamente a su geometría. Sin embargo, la organización de cada una de las estancias dejaba mucho que desear. El acceso estaba demasiado vinculado con la cocina, la cual era necesario atravesar para llegar al salón de la casa. La zona de noche, separada de la de día por sendos cuartos de baño, contaba con dos dormitorios de superficie similar. ¿Cómo podía optimizarse la distribución con una intervención mínima?

Después de la reforma

En la zona de día los usos se invirtieron: el salón se vinculó con el acceso a la vivienda y la cocina pasó a estar en el extremo de la casa. Ambos, además, se relacionaron, permitiendo que las dos antiguas habitaciones fueran concebidas como una única tras la reforma. Los usos de la zona de día están juntos, pero no revueltos, ya que quedan separados por la estantería que veíamos en la primera imagen. La iluminación natural que penetra por los huecos pueden de esta manera difundirse de manera más fluida. 

Aunque los cuartos de baño se mantuvieron intactos, también se invirtió el uso de los dormitorios que componen la zona de noche. La habitación principal, ahora a la izquierda, consiguió a través de un replanteo de organización un espacio de vestidor. El dormitorio infantil, a la derecha, se distribuyó en dos áreas conectadas por un área de estudio. 

La nueva cocina

El cambio de habitación de la cocina permitió sacar más superficie de trabajo. Ahora su distribución en L le aporta más funcionalidad, liberando un espacio central donde se colocó el comedor. No es ninguna sorpresa que el blanco se convirtiera en protagonista, intentado crear un paisaje integrado con el del salón y amplio visualmente. Se combinó con el gris, creando un contraste elegante. La mesa y las sillas transparentes se introdujeron para lograr el objetivo común: no colapsar el espacio. 

Una división discreta

El nuevo diseño quería que los diferentes usos de la zona de día estuvieran relacionados, pero que a la vez disfrutaran de cierta independencia. Se descartó la idea de emplear una partición de tipo fijo, ya que además se buscó que ambos espacios pudieran unificarse cuando fuera necesario. La solución la trajo una pieza de mobiliario, más concretamente una estantería calada, que conceptualmente establece dos ambientes diferentes, pero permite la conexión visual. 

El mecanismo inteligente

Sin embargo, la estantería formó parte de un mecanismo diseñado para lograr este fin. La pieza puede deslizarse y abatirse, permitiendo que la cocina y el salón queden totalmente comunicados y se conviertan en un único espacio. 

Hasta aquí la distribución de este apartamento de 75 metros cuadrados. ¿Otros proyectos interesantes? 

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