6 claves para cultivar y cuidar un Bonsái

Irene M.Tutor Irene M.Tutor
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La jardinería es todo un arte en el que la paciencia y la delicadeza son imprescindibles para poder obtener los mejores resultados de nuestras plantas. Este cuidado y atención que requiere esta actividad resultan aún más necesarios cuando se trata de cultivar bonsáis, ya que el fin consiste en conseguir desarrollar un original árbol en miniatura en el que vamos a modificar su desarrollo poco a poco para que su forma resulte lo más estética posible.

Para ello, podemos partir desde varios puntos, por un lado comprar en un espacio de jardinería un ejemplar al que cuidar, o partir de una rama o esqueje de una especie que nos guste. La tercera opción consiste en plantar la semilla del que será nuestro futuro bonsái y dedicarle toda la paciencia y el cariño del mundo.

Desde homify, te damos algunas de las claves para triunfar en este reto. 

¿Qué es un bonsái?

Los bonsáis se popularizaron hace unos años como una alternativa a las plantas convencionales y como una expresión artística de jardinería. El cultivo de este árbol en miniatura representa una forma de arte muy antigua proveniente del Lejano Oriente, que consiste en la ralentización del crecimiento de un árbol o arbusto para obtener una versión en miniatura del mismo. El bonsái es una forma artística con unas particularidades poco habituales, ya que mezcla arte y horticultura. 

El arte del bonsái se originó en China, hace unos 1000 años, esta práctica comenzó a desarrollarse en China y pronto se extendió a otras regiones de los alrededores, como Japón, Corea, Vietnam y Tailandia. Con el paso de los siglos esta técnica se extendió hasta Europa, donde llegó con las denominaciones japonesas, que se han conservado hasta hoy.

¿Qué diferencias hay entre los bonsáis de interior y de exterior?

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La principal diferencia entre los bonsáis de interior o de exterior -formato tradicional- es que este último es capaz de resistir tanto en invierno como en climas templados; mientras que los de interior son tropicales y subtropicales por lo que necesitan calor y una mayor exposición a la luz durante el invierno.

A pesar de que para estos dos tipos de bonsái las técnicas de poda y formación son muy parecidas, el tiempo de crecimiento y desarrollo cambia, llevando unos ritmos muy distintos entre ellos. En el caso del bonsái tradicional, de exterior, este ve afectado su crecimiento por el cambio de estaciones mientras que, el de interior sigue un ritmo de crecimiento continuo.

Sin embargo a la hora de adquirir un bonsái o lanzarnos a la aventura de modificar nosotros mismos el crecimientos de una planta, hay que tener en cuenta que tendremos una variedad mucho más amplia donde elegir en las variedades de interior y, seguramente, a un precio más asequible. 

¿Qué tener en cuenta cuando compramos un bonsái?

Si somos unos recién iniciados en el mundo de los bonsáis y no nos atrevemos con modificar un árbol o planta desde el principio, una muy buena opción es adquirir un ejemplar directamente, pero para ello debemos tener varios aspectos es cuenta.

En los viveros y espacios de jardinería las plantas y especies que encontramos no siempre están en buen estado, por eso es aconsejable que no nos dejemos llevar por las primeras apariencias y analicemos bien el estado de nuestro futuro bonsái. 

Lo primero que debemos mirar es la parte inferior del tronco y las raíces, ya que esta parte no se puede modificar tan fácilmente como las ramas y las hojas, de tal forma que descartaremos todos aquellos ejemplares que tengan raíces aéreas o enredadas entre ellas. También tendremos que descartar las plantas que presenten algún signo de enfermedad o insectos. Asimismo, tendremos que fijarnos en que el tronco no cuente con ningún agujero o cicatriz. 

¿Qué mantenimiento requiere un bonsái?

Al contrario de lo que muchas personas puedan pensar, cuidar y mantener un bonsái no es tan complicado como puede parecer en un principio, aunque es cierto que resultan más delicados que otras plantas de interior. Sin embargo, teniendo en cuenta que este tipo de plantas crecen en macetas de un tamaño reducido, sí que hay que tener en cuenta una serie de medidas básicas sobre el riego, el abonado y el uso de fertilizantes.

Como en el caso de cualquier especie, la frecuencia con que nuestro bonsái necesite ser regado dependerá de algunos factores como el clima, la especie o el tamaño. A la hora de regar hay que controlar que la tierra esté ligeramente seca pero conservando algo de humedad para volver a regar y hacerlo de forma abundante, aunque siempre dependerá de la especie en cuestión.

Debido al reducido tamaño de la maceta también será necesario fertilizar cada cierto tiempo para reponer los nutrientes de la tierras y alimentar nuestro bonsái.

¿Cómo puedo cultivar un bonsái?

El cultivo del bonsái es un arte milenario que se ha compartido a lo largo de los siglos, evolucionando en la técnica pero conservando la esencia de su origen para transformar una rama de un árbol e un árbol en miniatura. 

Existen diferentes técnicas y estilos para crear un bonsái y sus características dependen, básicamente, del tipo de base que se utilice en su origen. Puede ser una semilla,  un esqueje, un injerto, un acodo, una planta silvestre o una procedente de vivero y en función de esto la técnica será más o menos compleja. 

Para crear un bonsái a partir de una semilla, se ha de comenzar por elegir la especie que se desea cultivar y por plantar esta en una maceta. Cuando la planta comience a crecer tendremos que empezar su transformación en función del estilo que más nos guste. En este ejemplo de Fabbrica Mobilya se ha optado por un tronco largo con cuatro copas redondas.

¿Es necesario trasplantar un bonsái?

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El trasplante del bonsái resulta imprescindible para fomentar su buena salud ya que con el paso del tiempo se vuelve necesario renovar la tierra en la que está plantado, así como los nutrientes que contenga. El trasplante debería realizarse una vez cada dos o tres años, por lo que no resulta una exigencia continua y no nos robará demasiado tiempo, también tendremos que tener en cuenta la fase en la que se encuentra nuestro bonsái, ya que cuando está creciendo deberíamos cambiar la tierra cada año mientras que en su madurez con una vez cada cuatro años será suficiente. Por otro lado, la época del año más recomendada es el comienzo de la primavera. 

La técnica del trasplante consiste en eliminar una tercera parte de las raíces y cambiar el sustrato. Una vez hecho esto tendremos que tomar una serie de medidas para cuidar de nuestro bonsái, ya que sus raíces habrán sufrido, por tanto deberemos mantenerlo alejado de las fuertes corrientes de aire y de la luz directa durante al menos dos o tres semanas hasta que estas vuelvan a asentarse. 

¿Qué te parecen estos ejemplares de bonsái?
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