La historia de una fábrica convertida en hogar

Marisa Alcore Marisa Alcore
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Algunos edificios abandonados esconden gran potencial tras sus fachadas desconchadas y sus cubiertas a medio derruir. Envueltos además del misterio de su anterior vida y de la incertidumbre de en qué se pueden llegar a convertir, estas construcciones suponen también una manera de reutilizar piezas de arquitectura que pueden resucitar a través de una rehabilitación. Esto mismo fue lo que pasó en esta antigua herrería. Ubicada en Polonia, esta fragua dejó el hierro a un lado, pero no el calor, y se convirtió en un cálido hogar de estilo contemporáneo. Sus autores, los arquitectos del estudio Loft Szczecin, emplearon el blanco como arma para darle de nuevo luz a este espacio en la sombra. 

Antes: más de 100 años de antiguedad

Antes de la interveción, el edificio era empleado como fragua donde se trabajaba el hierro. Su edad, más de una centena de años, había comenzado ya a pasar factura: sus muros empezaban a desconcharse dejando a la vista su materiales estructurales, algunas grietas comenzaban a recorrerlos, y sus ventanas y puertas ya no cumplían la función para la que habían sido construidas. 

Después: una encantadora vivienda unifamiliar

La rehabilitación exterior de la antigua fragua trajo este resultado; el taller se convirtió en una moderna casa unifamiliar, en la que nadie pensaría que décadas atrás se trabajaba el hierro. El revestimiento de los muros fue reparado y pintado de blanco, así como los huecos, que fueron reforzados para evitar las anteriores grietas y cuyos vidrios fueron reemplazados por nuevos modelos con mejor aislamiento. 

Antes: el patio

La geometría de la antigua fragua encerraba un patio, que como vemos en esta imagen, no se aprovechaba correctamente. Su materialidad lo convertía en un lugar oscuro y de ambiente tenebroso, que no invitaba a ser habitado. 

Después: el patio

Cuando los arquitectos analizaron cada una de las partes de la antigua fragua y estudiaron las posibilidades que cada espacio podía ofrecerles, vieron en el patio un diamante en bruto. Un correcto tratamiento de las superficies y más aberturas podían convertir este pequeño espacio exterior en un estancia más de esta casa: un lugar al aire libre en torno al cual funcionara la vida de esta vivienda. Así pues, tras la reforma los muros se abren y la relación entre ambos ambientes es ahora fluida. 

La materialidad

La nueva materialidad tenía que humanizar este patio, y con este fin se eligió la madera, material más cálido por excelencia. Como ocurría en la fachada posterior, también se eligió que el blanco fuera el protagonista: este espacio jamás volvería a ser un lugar oscuro. La vegetación destaca ahora sobre los lienzos desnudos en que se han convertido las paredes. Sobre uno de ellos, una puerta de madera, también lacada en blanco, abre a un jardín posterior secreto: un lugar ideal para relajarse. 

El interior

Siguiendo el estilo de fuera, el interior también se pintó de blanco en su totalidad: techos, estructuras y suelo crean una atmósfera blanca, en la que los detalles son los encargados de marcar la diferencia. Gracias a las nuevas aberturas, el interior se inunda de luminosidad. 

El salón

A la hora de distribuir el nuevo espacio interior, se optó por seguir un esquema abierto, en el que las diferentes partes del programa se comunicaran de manera fluida. Las plantas no se compartimentan con tabiques en pequeñas habitaciones, sino que los diferentes usos cohabitan en el mismo espacio. 

El salón se convierte en una de las partes principales del proyecto, donde el mobiliario de madera es el encargado de poner el color. Los muebles, piezas de diseño danés, fueron adquiridas en anticuarios y tiendas de segunda mano, ¡la filosofía del proyecto es reutilizar!

La cocina

La cocina es la estancia más moderna de la vivienda. Las líneas rectas, los volúmenes compactos y la sencillez son sus principales características. Las nuevas piezas incorporadas al espacio contrastan con las aún visibles huellas de la antigua fragua. Es en esta parte de la casa, donde la madera del pavimento tiene un sustituto: el mármol blanco. 

El dormitorio

Completando el programa que se encuentra en la planta baja de la vivienda encontramos un dormitorio, de decoración también minimalista. También en este espacio se han dejado vistos los antiguos materiales de la casa, como el muro de ladrillo, que se ha pintado de blanco con el fin de incluirlo en la estética global de la casa.

La escalera

Una escalera de madera pintada de blanco conduce a la planta superior de la casa. De geometría lineal y adosado a un muro, este elemento de comunicación vertical pretende pasar lo más desapercibido posible, sin embargo, el original diseño de sus peldaños le convierten en una pieza de gran atractivo en casa. 

Desde las alturas

Parte de la planta baja queda en doble altura gracias a la presencia de un gran vacío en el forjado de arriba. La casa se llena de diferentes escalas, haciendo que cada uno de sus distintos espacios se llenen de cualidades y percepciones diferentes. 

Una despedida desde el patio

Volvemos a salir al patio para despedir este libro de ideas. 

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