Antes y después: rehabilitando una villa del pasado en la Toscana

Marisa Alcore Marisa Alcore
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Suvereto es una pintoresca ciudad situada en la provincia de Livorno, en la Toscana, y el lugar que nos invita hoy a conocer cómo uno de sus antiguos edificios ha vuelto a la vida. Prados que acaban en el horizonte, árboles de presencia señorial y pocos vecinos describen el paisaje en el cual hace años se construyó un gran caserío rodeado de huertos. Dos plantas y un total de 450 metros cuadrados, que tras varias décadas de vida y tres generaciones, necesitaban una cirugía que mejorara su estado. El estudio MC2 architettura fue el encargado de llevar a cabo esta operación de rehabilitar, funcional y energéticamente, esta casa rural y ampliarla, tratando de armonizar sus interiores y exteriores sin abandonar su esencia campestre. 

El resultado ha conseguido reflejar la propia historia de sus habitantes, de abuelos a nietos, apostando por el futuro, pero sin perder de vista al pasado. Esta es la historia de la rehabilitación de una villa rural en la toscana italiana. 

Antes: en el exterior

Así, con este aspecto, conocieron los arquitectos el edificio que pronto se convertiría en objeto de su proyecto. La fabulosa villa, que luego conoceremos, era antes bien diferente. Muchos años de vida habían envejecido sus muros e interiores y empeorado su funcionalidad, dificultando que la casa fuera habitable. Sus fachadas presentaban desconchados, humedades y una composición extraña resultante de ampliaciones pasadas realizadas sin criterio. También su entorno había sido descuidado, haciendo que en conjunto este caserío resultara de lo menos acogedor. 

¿En qué podía convertirse esta villa?

Después: a lo lejos, el exterior

Enfocando a la misma fachada, pero unos metros atrás para mejorar la perspectiva, la vivienda parece otra. Pocos adivinarían que se trata de la anterior villa rehabilitada. Durante la obra, se eliminó uno de los volúmenes añadidos en sus antiguas ampliaciones, con el fin de armonizar la composición del edificio. Ahora la villa cuenta con un volumen único compacto, perforado por una terraza en planta primera. Sus muros, ahora lisos y blancos, aportan ligereza a la construcción, en contra de su anterior materialidad. 

Pero igual de importante fue la obra en el edificio, que la intervención en el jardín, donde la vegetación y el terreno lucen ahora vigorosos. 

Después: más próximo el exterior

Para mejorar su silueta se eliminó el apéndice y se completó parte de la planta primera con una terraza donde la madera se hace protagonista. Este material, también presente en las ventanas y puertas de la casa, aporta la dosis de calidez que la villa reclamaba en su anterior estado. Para mejorar la relación entre el edificio y su entorno, se modificaron ligeramente las fachadas, abriendo nuevos huecos que comunicaran con el jardín y permitieran que el paisaje formara parte de la decoración interior de la casa. El edificio y su entorno establecen ahora una relación simbiótica. 

Antes: la terraza

En los años 80, una intervención en el edificio construyó esta terraza con buena intención, pero pésimo resultado. Los habitantes podían disfrutar del espacio exterior elevados sobre el paisaje. Sin embargo, la terraza era un lugar aislado, no vinculado con el interior de la casa y totalmente desprotegido de las inclemencias climáticas por lo que su uso era incómodo y poco funcional. Su materialidad, además, tampoco favorecía a crear un clima agradable para los habitantes: barandillas en mal estado, un pavimento simple de ladrillo y unos muros que afeaban las vistas. ¿Sombra? Tan solo la que proyectaba parcialmente el edificio. 

Después: la terraza

Los arquitectos supieron ver el potencial de esta terraza con antelación y enfocaron la obra a mejorar la calidad de esta zona de la casa. Para ello hicieron que la madera se convirtiera en el material estrella, imitando a la anterior cubierta y revistiendo los antiguos muros. También se construyó una escalera exterior con el fin de construir una relación física entre el mirador y el paisaje. Aquí, en lo que podemos considerar el corazón de esta obra se ha ubicado el salón, que se escapa al exterior a través de grandes ventanas. 

Después: la sombra

La atmósfera que envolvía a la anterior terraza era fría y desoladora, nada que ver con la que se respira en este lugar ahora, en el que todos los sentidos están involucrados. Una estructura de madera de alerce macizo trata de atrapar el espacio, que consigue escaparse a través de las perforaciones. Su diseño permite que la luz se introduzca dentro, que el paisaje se asome desde fuera, y cree una sombra que cuida de la funcionalidad del lugar. Sombra que baila durante el día al son del sol, creando ritmos distintos. 

Después: mirando al interior

Uno de los problemas que identificábamos en la villa antes de la reforma era la ausente relación entre interior y exterior. Y, ¿qué mejor manera de solucionarlo que abriendo ventanas? La nueva parte construida en planta primera aprende de los errores y abre grandes huecos a la terraza, y en consencuecia al paisaje. Se establecen nuevas relaciones visuales y físicas entre el interior de la casa, concretamente el salón, y la terraza. De hecho, paneles correderos de vidrio permiten que los límites desaparezcan y ambos espacios, dentro y fuera, se fusionen en un único. 

Después: en el interior

La nueva parte añadida en planta primera es, como os decíamos, el nuevo salón de la casa. De techos altos, el salón es un espacio amplío y fluido donde también encontramos un comedor. Para su construcción se emplearon en cubierta paneles de madera maciza que tiñen de cálido el interior. Otra de las necesidades del edificio era mejorar sus condiciones energéticas. Para esto, se mejoró el aislamiento tanto de cubierta como de fachadas, así como la ventilación, de manera que el edificio tuviera un  acondicionamiento interior mejor y más saludable. Con este fin, también se instalaron colectores solares, que colaboraran en la producción de agua caliente junto a la caldera. 

Después: el último vistazo

Las comparaciones son odiosas, y más en estos casos. La villa rehabilitada brilla con más fuerza, se implanta mejor en su paisaje y se convierte en un hogar cálido y acogedor para esta tercera generación, que pueden disfrutar ahora de la casa de sus abuelos con las comodidades de la actualidad. 

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