Aprende a pintar tu casa: ¡7 ideas sensacionales!

Irene M.Tutor Irene M.Tutor
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Si es la primera vez que te decides por pintar tú mismo las habitaciones de tu hogar, has de saber que sin el conocimiento adecuado se puede transformar en toda una aventura. Pintar una pared no tiene por que ser complicado, pero es necesario saber los pasos a seguir para que la superficie quede uniforme y sin manchas ni goteo. Además el contar con el material adecuado te restará la mitad del trabajo y te asegurará un acabado profesional.

Optar por renovar por ti mismo los colores de tu hogar es una buena alternativa para ahorrar algún dinero y, aunque pueda sonar descabellado, cada vez es más común oír hablar de las painting parties, en las que los anfitriones invitan a una grupo de amigos a a comer en casa con el objetivo de pasar un buen rato pintando las paredes de casa.

Prepara tus paredes

Antes de iniciar la tarea de pintar un habitación es imprescindible que retires todos los objetos y muebles que se encuentren en ella y que cubras concienzudamente aquellos muebles que por su tamaño o por estar fijados a la pared no puedas retirar, para ello puedes emplear cartones, sábanas viejas o plástico, ya que de otra forma pueden caer salpicaduras de pintura que dependiendo del material pueden resultar imposibles de limpiar. 

El segundo paso será deshacernos de los apliques eléctricos, tales como interruptores, enchufes,… Puedes ayudarte de cinta adhesiva de pintor que te resultará fácil de retirar, especialmente para cubrir los marcos de las puertas y ventanas. La preparación de las paredes dependerá por completo de su conservación, si están en buen estado no tendrás problema en pintar directamente. Pero en el caso de que estén descascarilladas o acumulen varias capas de pintura será necesario retirar los restos con una espátula y lijar toda la pared. Antes de comenzar a lijar asegúrate de rellenar las grietas o agujeros con una masilla, déjalo secar y aplica al menos dos manos de sellador en toda la superficie de la pared para garantizar el mejor resultado del color.

Antes de iniciar la tarea de pintar un habitación es imprescindible que retires todos los objetos y muebles que se encuentren en ella y que cubras concienzudamente aquellos muebles que por su tamaño o por estar fijados a la pared no puedas retirar, para ello puedes emplear cartones, sábanas viejas o plástico, ya que de otra forma pueden caer salpicaduras de pintura que dependiendo del material pueden resultar imposibles de limpiar. 

El segundo paso será deshacernos de los apliques eléctricos, tales como interruptores, enchufes,… Puedes ayudarte de cinta adhesiva de pintor que te resultará fácil de retirar, especialmente para cubrir los marcos de las puertas y ventanas.

La preparación de las paredes dependerá por completo de su conservación, si están en buen estado no tendrás problema en pintar directamente. Pero en el caso de que estén descascarilladas o acumulen varias capas de pintura será necesario retirar los restos con una espátula y lijar toda la pared.

Antes de comenzar a lijar asegúrate de rellenar las grietas o agujeros con una masilla, déjalo secar y aplica al menos dos manos de sellador en toda la superficie de la pared para garantizar el mejor resultado del color.

¿Qué gama de colores me conviene?

La primera decisión que vas a tener que llevar a cabo antes del cambio es decidir de que color vas a pintar tus paredes. En este sentido pueden influir varios factores; cuadrar la decoración de tu hogar, conseguir sensación de amplitud o o corregir imperfecciones.

Uno de los aspectos a tener en cuenta será el color de la tapicería de los muebles, para acertar con una buena combinación de colores, también es importante valorar la cantidad de luz natural que recibe la habitación y sus dimensiones, para optar por tonos más claros. Recuerda que las gamas oscuras tienden a saturar el espacio y reducir la amplitud del espacio. Otra opción es guiarte por técnicas como el Feng Shui para la elección de los colores y su correcta utilización o dejarte llevar por la psicología del color para crear armonía. Esto nos ayudará a cerrar el cerco de posibilidades. Y recuerda, el tipo de pintura para pared que utilices y su calidad será determinante para un buen resultado, en el mercado encontrarás infinidad de variedades; pintura plástica, sintética, esmaltes al agua,…

Escoge tus herramientas

Escoger adecuadamente las herramientas que vas a emplear es decisivo para asegurar un buen resultado, así como mantenerlos en las mejores condiciones. Es importante que consultes con un profesional acerca del material disponible, teniendo en cuenta que unas brochas y rodillos de buena calidad cubrirán mejor la superficie y te ahorrarán un esfuerzo extra. Se trata de una inversión inicial algo más elevada pero muy acertada.

Las mejores brochas y pinceles que podrás encontrar son las de cerdas naturales ya que no se desprenden, aún así, antes de empezar es recomendable que tires de ellas para deshacerte de aquellas que estén sueltas. En cuanto a su forma, las de punta redonda son más cómodas para cubrir rincones y esquinas.

Tampoco puede faltar la cinta adhesiva de papel, ideal para este tipo de tareas ya que no arranca la pintura al despegarla. 

Otro imprescindible es el rodillo, ya que es el sistema más cómodo y rápido para grandes superficies, por tanto necesitarás también un balde con rejilla. Su función es quitar el exceso de pintura para así vitar los anti-estéticos chorretones, es importante que limpies tanto el balde como la rejilla una vez termines, de lo contrario pueden quedar restos de pintura que se mezclarán con los colores que utilices posteriormente.

¡Manos a la obra!

Si es la primera vez que te lanzas a pintar una pared, antes de nada es necesario que remuevas la pintura para conseguir la consistencia adecuada, utiliza un palo de madera o el mango de una vieja brocha y realiza movimientos circulares. Aunque modificar el clima no esté en nuestra mano… es preferible que evites los días muy lluviosos, ya que el exceso de humedad puede perjudicar el secado de la pintura. De igual manera, los días muy calurosos pues también afectará a los tiempos de secado, pudiendo llegar a agrietarse la pintura.

Aplica tantas manos de pintura como necesites hasta que la pared adquiera un color homogéneo, dejando secar muy bien entre cada una de las capas. Recuerda que a la hora de pintar siempre debemos seguir orientación descendente, de abajo arriba, comenzando desde el techo, evitando así posibles accidentes de goteo.

Una de las zonas conflictivas será el techo, comienza con las esquinas y ángulos utilizando una brocha de punta redonda y continúa después con el resto de la superficie empleando un rodillo y sin abusar del exceso de pintura.

Una buena iluminación te ayudara a ver las partes con imperfecciones o que hayan quedado completamente cubiertas por la pintura, para ello emplea luz natural y recurre solo a focos artificiales cuando sea estrictamente necesario.

Una vez pintadas las paredes

Cuando entras de lleno en la reforma de una habitación, comenzando por renovar el color de las paredes también toca pintar os marcos de las ventanas o puertas. Cubre el cristal con cinta de pintor y papel de periódico y aplica al menos una capa de sellador. 

Si al igual que en las paredes la pintura está descascarillada, tendremos que lijar la madera primeramente, para después pintar en sentido descendente en el caso de las ventanas y de dentro a fuera en caso de puertas.

Controlar el tiempo de secado es fundamental, tanto si seguirás aplicando una capa más como si el trabajo está terminado, el tiempo mínimo son unas seis horas, en función del tipo de pintura y las condiciones del medios. Conserva la habitación vacía durante al menos 24 horas y así evitarás posibles manchas en el mobiliario o marcar las paredes. 

Después de pintar también es importante mantener la superficie limpia para que el color conserve todo su brillo, puedes emplear un aspirador con cepillo suave para quitar el polvo y pasar un paño.

Innova con el acabado de tus paredes

Todo lo que implique darle un toque personal a nuestro hogar va a ser siempre un valor añadido y lo mismo sucede con el color de nuestras paredes. De ahí que, una vez que ya conoces el procedimiento para pintar tu casa, llega el momento de innovar con la técnica para darle un acabado más creativo. 

La más sencilla de ellas es la conocida como esponjado o pátina con esponja, que consiste en combinar dos colores en los que uno de ellos se aplica de manera irregular para conseguir dar un efecto de textura o decorativo en las paredes. Primeramente habrá que cubrir por completo a pared con dos capas de una de las pinturas para después aplicar la segunda ayudados por una esponja o trapo.

En este ejemplo de Barcelona Pintores.es, se ha aplicado al técnica del esponjado combinando dos colores completamente distintos, el rojo y el dorado, consiguiendo un acabado con unos matices muy agradables.

Otra sencilla técnica es la aguada o veladura, que sigue un mismo proceso que el esponjado empleando pintura satinada diluida en agua y aplicando esta sobre el primer color con cortos movimientos de brocha que podemos difuminar aún más ayudándonos de un trapo.

¿De qué color pintarías el salón de tu casa?
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