10 salas de estar pequeñas y bonitas

Karen Ayerve Karen Ayerve
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Quizá la nuestra no sea una réplica de la pomposa decoración en el Gran Hotel Budapest, ni mucho menos de la elegante mansión donde vivía el señor Gatsby. Con bastante menos de la mitad de presupuesto y espacio, desde homify nos hemos propuesto adjudicar a tu sala tanta o más personalidad y carácter, que al fin y al cabo, es lo que buscamos cuando nos enfrentamos a la difícil tarea de decorar nuestro salón.

Para tal misión, la distribución del espacio se presenta como una cuestión clave a la hora de encajar todo lo que hemos visualizado sin pecar de recargados. Esa falta de amplitud es, de hecho, una gran ventaja cuando se trata de lograr decoraciones más cálidas y hogareñas, aquellas en las que se pierda la noción del tiempo y sólo apetezca quedarse un ratito más a disfrutar. Conseguir mucho en poco espacio ya no es una tarea de locos, sino más bien de ingenio e intuición. He aquí diez buenos ejemplos de ello.

Los accesorios justos…

Cuanto más pequeño es el espacio, más importantes y visibles se vuelven los detalles. Y a veces, no hacen falta más de dos o tres para impregnar tu salón de pura personalidad y estilo. Eso es precisamente lo que han conseguido el juego de mecedoras fabricadas a mano por el equipo de Puji, y en cuyo estampado acompañan a la alfombra que viste la parte central. Tampoco hemos podido pasar por alto el diseño de baúles que sustituyen a las convencionales mesas auxiliares y que también contribuyen a crear un espacio único y singular.

… o muchos accesorios

Los primeros en pagar las consecuencias de un salón pequeño son los muebles auxiliares y los accesorios. Preferimos pecar de prudentes y conseguir una sala minimalista, antes que volvernos locos añadiendo un cojín allí, y una mesita de noche por allá. Sin embargo, no se trata de eliminar detalles que suman al conjunto, sino más bien de saber dónde colocarlos y cuándo parar. Dentro de los salones que cuentan con una importante fuente de luz natural podemos permitirnos repartir tantos accesorios como habíamos planificado, ya que los grandes ventanales consiguen aumentar la sensación espacial. De lo contrario, lo ideal es controlar un poco más qué agregamos y qué es prescindible en el espacio. En cualquier caso, una manera de no renunciar a ellos es organizarlos cerca o alrededor de la estantería, nunca en el medio, sino el efecto sí será un salón recargado.

Ojo con la iluminación

La falta de metros cuadrados nunca fue motivo para dejar de sorprender en la decoración de interiores y el diseño de la imagen es un buen ejemplo de ello. Como bien decíamos antes, en los espacios pequeños ningún detalle pasa desapercibido a nuestros ojos ni a los de quienes nos visiten, por eso es importante que aspectos tan básicos como la iluminación, no caigan en el olvido. Aquí, hasta tres fuentes distintas iluminan la estancia convirtiéndose en las grandes protagonistas de un salón, en definitiva, de lo más ecléctico.

La esencia familiar

Si hay algo que a los espacios pequeños no se les puede negar, es su capacidad para crear atmósferas cálidas y acogedoras con bastante más facilidad que los abiertos y grandes. Y si a ello, le sumamos una decoración donde los elementos personalizados son los protagonistas, entonces el efecto se multiplica. Cuadros, textiles de ganchillo, o cestas de mimbre que custodian secretos familiares… Porque al final, aquello que hace especial a nuestro salón es que refleje la impronta de su dueño, esa esencia personal e irreproducible en ningún otro hogar.

Techos abuhardillados

Nuestra siguiente inspiración ha materializado la máxima de aprovechar los espacios al convertir la habitación del ático en un salón. El punto más alto de casa ya no es lo que era, y donde antes se acumulaba el polvo ahora se apilan libros ordenados meticulosamente dentro de la estantería adosada en una de sus paredes. Las vistas del cielo vuelven a convertirse en el mejor espectáculo visual para quienes trabajen bajo la luz de la luna… o de una lámpara. En definitiva, reinventar un espacio pequeño nunca dio tanto de sí. 

Salones discretos

Pero más allá de los detalles y el inmobiliario, está el revestimiento de paredes y suelos, así como la tonalidad en general que hayamos elegido para nuestro salón. Tanto o más importante que los primeros, aquí podemos apostar por lo seguro y decantarnos por colores más neutros: grises, blancos y negros son los grandes triunfadores porque combinan con todos los demás. Los más atrevidos pueden arriesgar y jugar con las texturas que los revestimientos nos permiten. 

Y salones más atrevidos

Ahora bien, que los tonos neutros sean los grandes favoritos cuando se trata de decorar el salón no significa que los colores más vivos hayan perdido presencia. Al contrario, se han convertido para muchos en otra opción bastante viable. Como todo en el diseño de interiores, la clave está en no abusar de su uso. En este sentido, la mezcla perfecta estaría compuesta por una gran dosis de blancos, a la que se añade otra, no menos cargada, de otro color más vivo. Recuerda que cada tono tiene la capacidad de provocarnos una u otra emoción, por lo que su elección no debería tomarse a la ligera. El turquesa, al contrario de lo que pueda parecer, funciona muy bien para relajar los ambientes y transmitir equilibrio. Características que son siempre bienvenidas en la decoración de un salón.

¡Viva la libertad!

Cuando pensamos en un salón de medidas limitadas, de repente todo el mobiliario se vuelve miniatura. Y sí, aunque físicamente nos sea imposible encajar un gran chaise lounge de cinco plazas, o una alacena extra de almacenamiento, con un poco de ingenio podemos incluir su versión mini en nuestro salón pequeño. Y una vez solucionado el tema de los muebles, centrémonos en aprovechar los defectos de nuestro escenario: convertir las paredes en pequeñas exposiciones de museo, o los grandes ventanales en las principales fuentes de luz son algunas formas de hacerlo. Libertad en su máxima expresión, esa es la regla de oro cuando decoramos el rincón más vivo de casa.

El color que nunca falla

Un clásico que funciona muy bien dentro de espacios pequeños es el beige. Ni cansa, ni satura. Es el equilibrio de los extremos, y la armonía hecha color. Si acabas por vestir tu salón de estos tonos, te recomendamos jugar con todas las opciones dentro de su gama y lucirlos desde el revestimiento de paredes, hasta en los accesorios textiles como alfombras y cortinas.

El rey del salón

El sillón chaise longue aún tiene cabida en la decoración de una sala pequeña. Eso sí, hablamos de una versión algo más reducida en tamaño. Tendremos que renunciar a los sillones de una pieza, sillas o taburetes que dejarán espacio libre para las mesas nido que adornan el centro del salón, mientras ganamos en superficie. Un must! del que no podremos prescindir. 

El tamaño de una habitación condiciona, sí, pero ni mucho menos supone un hándicap a la hora de conseguir la decoración que deseábamos. Si quieres más consejos para sacarle partido a tu salón pequeño te invitamos a leer nuestro siguiente libro de ideas:

 - 5 ideas para decorar un salón pequeño

Y tú, ¿cómo le sacas partido a tu salón pequeño?
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