homify 360°: Dos casas de piedra en una isla siciliana

María Bausán María Bausán
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Las casas de piedra conservan un aire místico y antiguo que las hacen encantadoras. Si además, estas casas están en lo alto de una colina con unas vistas increíbles al mar, entonces el encanto se convierte en magia. En la isla mediterránea de Pantelaria, en Sicilia, nos hemos encontrado dos dammusi, es decir dos casas tradicionales de la isla, con forma cúbica y techos blancos y con ligera forma de cúpula. Pero aunque estas casas conservan el encanto de antaño en sus estructuras, se han renovado por dentro, creando un espacio en el que lo rústico y lo moderno se dan la mano. 

Descubramos que se esconde en estos 150 metros cuadrados de edificación con vistas a un intenso y perfecto Mediterráneo.

El lugar

El escenario de nuestro homify 360° de hoy nos lleva hasta un Mediterráneo de ensueño. Las dos casas reformadas forman una sola unidad que se proyectan directamente sobre la colina, creando un mirador sencillamente espectacular. Como elementos decorativos de este espacio se han aprovechado antiguas herramientas agrícolas para oponerlas al contraste salvaje del azul intenso del mar, la geología volcánica de la isla y la vegetación mediterránea. 

El origen

Tal y como decíamos antes, los dammusi de la isla de Pantelaria tiene un origen incierto, aunque a todas luces muy antiguo. La piedra usada en la construcción es de origen volcánico, al igual que la isla, y con ella se crea una edificación de muros muy gruesos, con planta cuadrada coronada por una cúpula, que estaba destinada a la recogida de lluvia. Este tipo de casa, de tamaño pequeño, se utilizaba especialmente para almacenar herramientas. 

Una terraza al mar

Los dos dammusi que han sido objeto de esta reforma estaban casi derruidos  por completo cuando se iniciaron las obras. La reconstrucción sirvió como pretexto para ampliar el espacio y crear unas magníficas terrazas ajardinadas que se conectan entre sí por una pasarela de piedra y lava, protegidas por pérgolas hechas con hojas de palma. De esta forma se ha conseguido dotar a estas dos pequeñas casas de un panorama excepcional. 

La estructura vista desde fuera

Desde el exterior podemos comprobar cómo se han restaurado las paredes siguiendo la línea de construcción típica de este tipo de edificios: mampostería seca de roca de lava negro que queda a la vista y que tiene un espesor que a veces alcanza los dos metros. A la casa se accede por unas escaleras de nueva construcción. En esta fotografía intuimos tímidamente el techo pintado de blanco, así como la pérgola hecha de hojas de palma de la que hablábamos antes. 

Un porche de ensueño

Esta terraza cubierta ha sido adaptada para crear un espacio de relax completo. Un comedor al aire libre en el que a más de uno le gustaría cenar viendo el atardecer o preparar un desayuno de impresión contemplando el mar. Junto a la pared tradicional de piedra se ha creado un banco de cemento frente al que una larga mesa de madera está lista para numerosos comensales. El techo está realizado con estructuras de hierro curvas a las que, como en otras zonas de la finca, se ha cubierto de hojas de palma. 

Las puertas

El exterior se comunica constantemente con el interior. A lo largo de la casa encontramos puertas que comunican habitaciones -dormitorios, cuartos de baño, etc- con la terraza o las zonas ajardinadas. Tal y como vemos aquí, el aire fluye continuamente de una a otra cara de la fachada.

Un interior austero

Una vez dentro descubrimos un interior austero, con paredes blancas enyesadas y suelos de cemento. La ausencia de decoración casi nos conecta con el minimalismo, aunque algunos detalles nos sacan de él: el cuadro del elefante sobre la cama, el uso de la madera para la estructura en la que se apoya la cama o el escritorio de en frente. 

El baño

En el cuarto de baño seguimos con la austeridad del dormitorio: un lavabo realizado en cemento pulido, los muros en blanco y una decoración que se basa fundamentalmente en los elementos que nos encontramos en el paisaje: plantas, piedras y conchas marinas. 

Un último vistazo

Desde abajo de la colina podemos contemplar cómo los dos dammusi se integran con su arquitectura de piedra en el paisaje. Casi pasan desapercibidos, pero al fijarnos bien impresiona cómo una edificación de hace tantos años se mantiene y se reforma para ser mantenida,sin perder su encanto, en pleno siglo XXI.

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