Dormitorios blancos: 9 ideas para darles color

María Bausán María Bausán
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Hay muchos motivos por los que el blanco sigue siendo uno de los colores fundamentales en la decoración de los dormitorios. Para empezar, los cuartos blancos son más luminosos y traen asociada cierta sensación de paz y tranquilidad, perfecta para asegurarnos un descanso de calidad. Además, el blanco es un color que nunca pasa de moda y que puede llegar a combinar con todo tipo de texturas y materiales, así como estilos muy diversos. 

Pero, a veces, una habitación exclusivamente blanca puede resultar demasiado impersonal y aséptica. Por ese motivo hoy le echamos un vistazo a ejemplos de estancias predominantemente blancas a las que, sin embargo, se les ha sabido poner una pincelada de color. Detalles que sirven de contraste y crean una atmósfera más personal. 

1. Color en los textiles

Dormitorios de estilo moderno de PIANCA
PIANCA

Vintage

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La forma más sencilla de dar un toque de color a las estancias blancas es hacerlo con los elementos textiles. Ya sea a través de los juegos de cama, los cojines, las alfombras o las cortinas, la introducción de una pizca de color en el ambiente puede ser lo único que necesitemos para romper la monotonía del blanco y darle un toque más personal a la decoración de nuestra alcoba. 

En esta habitación blanca, por ejemplo, se ha combinado este con el violeta y el negro, presentes en la alfombra que hay a los pies de la cama, pero también en los cojines y la manta o el cuadro sobre el cabecero. Si además te gustaría introducir otro color a través de un elemento llamativo que incorpore un punto de contraste para centrar la atención con carácter, puedes añadir algo simple como una lámina o un cuadro en el que predominen tonos más intensos o un accesorio en algún tono pastel o flúor. 

Por otro lado, tampoco hace falta que el toque de color genere un contraste muy pronunciado, a veces basta con un simple detalle que lo cambia todo. Y para muestra este dormitorio. Aquí se han colocado unos sencillos cojines negros sobre la cama para dar a esta inmaculada habitación blanca un toque diferente, más sofisticado y elegante. El negro sirve aquí para resaltar la fuerza del blanco y aunque parezca algo casi imperceptible, si quitáramos esos dos cojines negro sobre la cama, la decoración del cuarto se vería muy diferente. Por último, los ramilletes con flores blancas y rosas intercaladas potencian el aspecto impoluto con un tono ligeramente más oscuro.

Otra manera de dar color a una estancia blanca es hacerlo a través de las cortinas. Aquí las flores color magenta que aparecen en el estampado del estor y las cortinas combinan con el cojín que hay sobre la cama. El resultado es una habitación blanca, pero muy alegre, con un toque floral y muy fresco. Si quisieras completar este look con algún elemento más del mismo color que las cortinas y el cojín, te recomendamos que se trate de un accesorio móvil, es decir, un complemento que se cambie de lugar o no esté en este lugar permanentemente, como tus propias zapatillas de andar por casa, una bolsa de agua caliente, tu bata, etc. Esta idea contribuye con dinamismo y energía.

2. Color en la pared

Un truco para decorar con una pizca de color en un dormitorio blanco, sin que este deje de ser predominante, es utilizar la pared frontal, aquella en la que apoyamos la cama, para introducir sutilmente tonalidades distintas. Un papel pintado con colores dorados y plateados como el de la foto no se ve estridente ni llamativo, ya que queda apaciguado por el resto de objetos y muebles blancos del espacio. Sin embargo, de una manera elegante, consigue darle un toque personal y singular a este cuarto con aires clásicos y sofisticados. 

Dormitorios de estilo minimalista de Honeywerkz
Honeywerkz

Bedroom | Punggol Field

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Siguiendo con la pared frontal, esta es perfecta para colocar cuadros, láminas y fotografías. En la imagen, los cuadros no son grandes, ni pretenden acaparar todas las miradas, pero su presencia consigue darle un aire menos aséptico a la decoración de la habitación. Por otro lado, en lugar de los cuadros, las láminas y las fotos, todos ellos artículos estáticos, ¿por qué no te lanzas a elegir algún accesorio con un factor dinámico con color que centre el foco de atención sobre la pared frontal y, en definitiva, en dirección a la cama, elemento protagonista de este espacio? Prueba con un reloj enorme de estilo minimalista en tono pastel o con uno pequeñísimo con diseño extravagante y de color pistacho. ¡Este efecto en tu habitación blanca será impresionante!

3. Color en el cabecero

Los cabeceros son una manera estupenda de aportar un poco de color al dormitorio predominantemente blanco. Bien sea textil, bien de otros materiales, es un espacio perfecto para colorear el cuarto, tal y como vemos en esta imagen, donde un cabecero morado le da un aire más femenino y distinguido a la habitación. Destacamos el uso de esas dos pequeñísimas luces de lectura, apenas perceptibles, aunque muy prácticas, que cuelgan frente al cabecero morado y crean un mínimo contraste con su tono cromado.

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4D Studio Architects and Interior Designers

Historic House, Notting Hill, London

4D Studio Architects and Interior Designers

Siguiendo con la idea de los cabeceros con color, aquí este elegante cabecero textil en negro y plata le da cierto glamour a un cuarto, que no pierde su frescura ni la paz que transmite el color blanco. Al contrario, la combinación de negro y blanco siempre da muy buenos resultados, a la vista de este ejemplo. Aquí, además del cabecero se han introducido otros elementos en negro, como las mesillas o la otomana a los pies de la cama. Sin embargo, las cortinas son tan blancas como la ropa de cama, consiguiendo un contraste más efectivo y llamativo. 

4. Color en los materiales

A veces los propios materiales que usamos para los muebles y los complementos, como las zapatillas o la bata que decíamos más arriba, nos dan el toque de color que nuestro dormitorio blanco necesita. En esta habitación, los muebles de forja -la cama, pero también la burra- marcan el color negro como complementario del blanco. Además, ciertos detalles en rojo consiguen darle un tono burlesque y canalla a esta habitación blanca. No dejemos de fijarnos en que la tapicería de la silla coincide con la de la funda de los cojines, ¡todo un acierto que le aporta el toque definitivo de categoría a este espacio!

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Living It Up

El blanco combina con todo, de ahí que no haya material que se le resista. Si nos vuelven locos los muebles de madera podemos incluirlos sin problemas en un dormitorio blanco, tal y como se ha hecho en la habitación que nos muestra la fotografía. Además, te darás cuenta de que pega con la madera en todas sus tonalidades, desde la madera de abedul más clara hasta la caoba más oscura, la combinación de madera y blanco será sencillamente espectacular en todos los casos.

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