Piedra artificial: para decorar jardines y fachadas

Piedra artificial: para decorar jardines y fachadas

Piedra artificial: para decorar jardines y fachadas

Juan Pedro Chuet Misse Juan Pedro Chuet Misse
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Las piedras artificiales se pueden usar para dos variantes: por un lado, para realizar estatuas y figuras decorativas, y por el otro, como revestimiento para interiores y exteriores.

En las estatuas, es más liviano que la piedra natural, casi no necesita mantenimiento, y uno puede elegir el color de la figura. En los revestimientos, la piedra artificial no tiene un coste demasiado alto, es fácil de instalar y manipular, y es un excelente aislante térmico y sonoro. Además, da un realismo muy similar al de la piedra natural. 

Y saliendo un poco del guión, también presentamos algunas ideas con piedras naturales, pero que han sido sometidas a un proceso de fragmentación para que, como grava, puedan ser usadas como cobertura en jardines interiores y exteriores.

Rincón de paz

Otra propuesta de estética oriental. En este caso, es un patio de mayores dimensiones, donde a la sombra de un árbol de tamaño generoso se ha instalado un pequeño espacio que invita a leer, conversar o simplemente reflexionar y dejarse llevar.

El suelo es de pequeñas piedras tipo grava, cruzadas por unas lajas que sirven como divisorias de las partes del rincón. El lugar termina de ser conformado por un par de sillones de madera, y unos farolillos con velas, para dar paz y armonía a este pequeño mundo secreto.

Aires orientales

En las afueras de Madrid, se ha instalado un pequeño jardín interior siguiendo las líneas del Feng Shui, la filosofía oriental basada en la ocupación del espacio con parámetros de armonía y consciencia. Rodeado de cristal por sus cuatro lados, sirve de pacífico nexo entre las áreas de la casa, como la sala, el comedor y un pasillo de acceso.

Dos tipos de grava, una gris oscuro y tosca en la parte exterior, y otra blanca y rastrillada en el interior, se combinan en el suelo, que equilibran los denominados wabi y sabi del conjunto. La postal armónica resalta con un grupo de piedras de tamaño mediano, cuya estética contundente contrasta con la suavidad del pequeño jardín de plantas y cortezas.

El jardín interior

En una casa de grandes dimensiones, el patio de luces central fue reconvertido en un pequeño jardín interior. Sobre una capa de piedras del tipo grava, de tamaño medio, se ha colocado un árbol pequeño, pero de un tamaño que llega a dominar la escena.

Las gravas pueden ser totalmente naturales, extraídas de lechos de ríos, pozos o canteras; o también pueden ser artificiales, o sea, generadas por la mano del hombre a través de un proceso de fragmentación de bloques de roca de mayor tamaño. Es un elemento de precio accesible, y que brinda una bonita estética en cualquier ámbito.

Jardín decimonónico

Uno de los usos más frecuentes de la piedra artificial es en el montaje de estatuas para el jardín. Por supuesto, el primer paso es tener un jardín de grandes dimensiones, porque la idea es que la estatua tenga un cierto protagonismo estético, que su impacto visual ponga el acento en el paisaje, pero que no sea tan grande como para desequilibrarlo.

Si queremos tener un jardín de aires clásicos, la elección del lugar donde colocar la estatua tiene que estar bien meditado, para que uno pueda deleitarse con la contemplación de la obra mientras va paseando por los senderos. La instalación de estatuas proviene desde la Antigüedad, pero si bien los motivos son generalmente inspirados en las obras de la Grecia o Roma clásica, su instalación recuerda a los jardines europeos de los siglos XVIII y XIX.

Pequeñas obras en roca

Las estatuas en piedra artificial no tienen por qué ser de gran tamaño. Si nuestro jardín es pequeño, bien se puede optar por una obra de menores dimensiones, y que vaya a tono con la estética del lugar.

Aquí se ha colocado la estatua de una mujer joven, creación de la empresa Balaustres Martínez, e inspirada en las esculturas de la Europa clásica. Y en verdad, queda más bonita que poner el clásico enano de jardín.

La piedra artificial tiene muy poco mantenimiento, y de hecho, sus características hacen que parezca más limpia que la piedra natural conforme van pasando los años.

Representaciones clásicas

Como decíamos antes, las estatuas de piedra artificial por lo general están inspirados en la estética de la Roma y Grecia antigua. Y siguiendo la misma línea, vemos estos ejemplos de estatuas para el jardín que representan a Venus, la diosa de la belleza; junto a Baco, el dios del vino.

Se trata de dos ejemplares no mayores a un metro de alto, que por un proceso sobre la piedra le otorga una pátina grisácea, que simula un envejecimiento de varios siglos. Así, si tenemos un jardín de setos y senderos, estas estatuas parecieran ser un rincón de una villa romana transportada en el tiempo.

Jardines celestiales

En verdad, no es común en un jardín encontrarse figuras de santos o vírgenes, a menos que el propietario sea muy devoto. Pero muchos conventos, colegios religiosos, centros de retiro espiritual y templos suelen tener bonitos y espaciosos jardines, donde se podrían colocar estas esculturas.

Esta es otra creación de la empresa Ana Parra, y se trata de la figura de la Virgen Inmaculada, disponible en colores marrón, gris u ocre. 

Es llamativo el contraste entre la tranquilidad que transmite su rostro y manos, con la contundencia con que aplasta a la serpiente que muerde la manzana de la tentación, representación simbólica del pecado en el cristianismo.

La fuente de los deseos

Viajamos a la localidad de Pulpi, en Almería, donde nos encontramos con un doble uso de la piedra artificial. Primero, se despliega en la estructura de la fuente de pared, donde una cabeza de león brinda agua flanqueado por cuatro chorros de agua.

Luego, la piedra artificial ha servido como revestimiento del suelo y la pared, un material que no es demasiado costoso, fácil de limpiar, y que otorga una estética que va de la mano con la fuente ornamental.

Revestimiento interior

Veíamos que la piedra artificial es muy usada para revestimientos exteriores. Y por supuesto, también en interiores. 

En una lujosa residencia de Italia, se ha instalado la piedra artificial para recubrir la pared del baño. Se trata de pequeños rectángulos de diversas medidas, encrastados como si fuera un mosaico, lo que brinda una estética elegante y agradable.

Estas piezas pueden ser fabricadas en poliuretano, su colocación es sencilla, y además de su ligereza, destaca que son excelentes aislantes térmicos y acústicas.

También para el exterior

Una casa de estilo rústico puede ser rehabilitada mantiendo la estética de antaño, pero con materiales nuevos que le garanticen estabilidad y permanencia con los años.

En esta finca se ha recurrido a la piedra artificial para la fachada, como un homenaje a aquellas casas rurales que se construían integramente en piedra natural.

Su instalación sencilla permite abreviar los tiempos de construcción. Además, no tiene un coste excesivamente alto, por lo que el presupuesto de la fachada puede ser bastante menor que si se usara piedra común. Tiene una alta resistencia a los rigores del clima, y estéticamente, presenta una alta cuota de realismo.

¿Tienes un jardín de grandes dimensiones? ¿Te gustaría poner una estatua de piedra artificial?
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